Virgen de la Peña

Virgen de la Peña
Fiestas en honor de Nuestra Señora la Virgen de la Peña

Todavía se escucha el resonar de los bombos, el tañido del Campanico y el eco de los gozos elevados a San Roque, cuando la ciudad bilbilitana se dispone a celebrar sus fiestas mayores dedicadas a la Estrella que brilla radiante y hermosa en Calatayud. Ferias y Fiestas en honor de la patrona, Nuestra Señora la Virgen de la Peña.

Cuenta la tradición que en 1120, poco después de que el rey de Aragón Alfonso I el Batallador entrase victorioso con sus tropas en Calatayud se encontró prodigiosamente una antigua efigie de la Virgen María llamada, por el lugar de su hallazgo, Nuestra Señora de la Peña, imagen que habría sido escondida por los bilbilitanos, siglos antes, entre las fragosidades del monte, ante el temor fundado de que fuese a caer en manos infieles.
Se creyó advertir entre las gentes que una estrella rutilaba cada noche sobre el paraje agreste. Señalaba la pista para descifrar un gran misterio. Al cavar en el montículo apareció, en el hueco de una campana, una talla de la Virgen: de tez morena, hierática, sedente, de larga cara y ancha mano, con el Niño Jesús sentado sobre el borde de su rodilla izquierda, en actitud de bendecir con la diestra y de mostrar con la otra el Evangelio.
La alegría popular por tan feliz suceso alcanzó los más altos grados de entusiasmo y fue celebrado con rezos, cantos, flores, versos, promesas, romerías, procesiones y dádivas generosas para alzar un templo votivo en donde rendir culto perpetuo a la que desde entonces viene siendo PATRONA, REINA Y MADRE DE CALATAYUD.
Hay constancia de que la parroquia de la Peña, modesta fábrica de tipo religioso, existía antes de 1180 sobre el altozano de la aparición. Con el tiempo fue elevada a la condición de colegial, servida por numeroso cabildo, dotada de importantes bienes patrimoniales y ampliada varias veces, resultando una bonita y devota iglesia, de estilo gótico con reminiscencias mudéjares.
Con la Guerra de los Pedros sufrió la fábrica grandes daños. Enormes bolas de piedra, lanzadas desde el campamento castellano, demolieron en buena parte la cubierta, bóvedas y muros adyacentes. Con todo, el triunfo definitivo de las armas de Aragón, muy inferiores a las de Castilla, despertó en los sobrevivientes el arrebato de la victoria, y el vecindario se apresuró a reparar los desperfectos y decidió subir todos los años a la casa de la Virgen para celebrar fiesta de acción de gracias los primeros días del mes de septiembre. El heroísmo derrochado entonces por Calatayud en defensa de su independencia y su fidelidad a la Corona, le mereció justamente el título de ciudad.

El cabildo de la Peña fue ofreciendo, año tras año, el tributo cotidiano del Oficio litúrgico hasta que, a finales del siglo XVI, la colegiata de la Peña fue fusionada con la de Santa María en su afán de convertir ésta en catedral.
La imagen de la Virgen fue trasladada en varias ocasiones a Santa María con el descontento del pueblo. Finalmente en el santuario fue custodiada por los clérigos Menores de San Francisco Caracciolo que hicieron de la Peña su primera fundación en los reinos de España.
Nació también la Esclavitud de la Peña que prestó inmejorables servicios al santuario y logró salvar difíciles situaciones, sobre todo durante la invasión napoleónica, momento en el que la imagen de la Virgen fue trasladada, para su protección y con las lamentaciones del pueblo, a la iglesia de San Antón.

En 1827, restablecida la paz, regresó jubilosa a su casa y desde 1838, año en que marchó la comunidad de clérigos Menores, fue la Esclavitud la que hizo frente a los acontecimientos, ya que Calatayud sufrió epidemias y calamidades que causaron bajadas y subidas de la imagen de la Virgen, pero siempre cuidando de la capellanía, de la celebración anual de la novena y demás solemnidades.

Y así gozó la casa solariega de la Virgen de una era de paz y sosiego hasta los acontecimientos ocurridos la madrugada del 9 de diciembre de 1933 en que fue incendiada, dejando el templo en unas condiciones de verdadera ruina y el altar, el camarín y la antiquísima imagen de nuestra patrona reducidos a cenizas.

De nuevo en Calatayud se aunaron los esfuerzos de todas las clases sociales y se dispusieron a contener las cicatrices del templo y a construir una nueva imagen réplica de la desaparecida. Imagen que es visitada en su coqueto santuario diariamente por los devotos y que, cada 28 de agosto, los bilbilitanos recogen y acompañan a la colegiata de Santa María (estos últimos años, a causa de las obras en la colegial, a la iglesia de San Pedro de los Francos) para dar comienzo a la novena y tenerla cerca durante las fiestas solemnes que nos ocupan.

Las Ferias y Fiestas de septiembre suelen tener lugar entre la primera y segunda semana del mes, para hacerlas coincidir con el día 8, celebración de la Natividad de la Virgen María, en este caso Nuestra Señora de la Peña. Tradicionalmente se celebraban durante estas fechas en Calatayud importantes ferias agrícolas y de ganado, de ahí Ferias y Fiestas… Actualmente, y como sucede en casi todas las ciudades y pueblos en fiestas la cabalgata da inicio a las mismas recorriendo calles y plazas, se ofrecen importantes festejos taurinos, pasacalles de Gigantes y Cabezudos, fuegos artificiales, ferias, exposiciones y diversos actos culturales… que impregnan la cuidad de un ambiente festivo al que tradicionalmente acude población de toda la Comarca.

Por supuesto, los actos religiosos son multitudinarios, la ciudad entera rinde culto a su patrona a la que profesa gran devoción y cariño. El día 7, por la tarde, tiene lugar la Ofrenda de flores y frutos, pero alcanzan su clímax el día 8 en que, por la mañana, a las once, se celebra solemne misa y por la tarde, a las ocho, discurre al anochecer por las calles de la ciudad el magnífico Rosario de Cristal, manifestación popular mariana que merecería mención aparte, por la belleza de esta procesión nocturna y por tratarse del más antiguo ya que, según consta, salió por primera vez por las calles bilbilitanas en el año 1876, y que nos llena de noble orgullo a los nacidos en Calatayud, en el que participamos desde dentro y desde fuera, mientras recorre sus calles, devotos y admirados por este maravilloso tesoro de cristal.
Durante estos días Calatayud, literalmente, se viste de fiesta. Muchos de los que participamos en los actos principales lo hacemos ataviados con el traje regional, circunstancia que esta asociación intenta y anima sea cada vez más habitual. Desde el año 2012 salimos a la calle el día 8 dispuestos a lucir durante toda la jornada nuestras mejores galas baturras.
Para quienes se animen, tenemos la costumbre de quedar, sobre las 12:15 horas, en la recoleta plaza de Ballesteros, dar un paseo bilbilitano, acompañados por nuestros amigos los Dulzaineros de la Torremocha, y tomar el inexcusable vermú de ferias.

También hemos dedicado algunos esfuerzos a ampliar los ámbitos desde donde se pueda homenajear, recordar y disfrutar de este tiempo festivo con diversos artículos: una preciosa balconera para engalanar las fachadas; un disco compacto, Estrella de la Mañana, que interpretado por Nacho del Río y Santi Beltrán, contiene entre otros cortes los Gozos y el Himno a la Virgen de la Peña; y un exquisito hojaldre con crema pastelera y melocotón, La Campana de la Virgen, que desde hace ya  algunos años preparan los afamados y excelentes confiteros bilbilitanos. Os invitamos a disfrutarlos y compartirlos.
¡Viva la Virgen de la Peña!



   

Himno a la Virgen de la Peña

Virgen de la Peña, morena, graciosa,
 Estrella que brilla radiante y hermosa
 en Calatayud.
 Dadnos Reina excelsa y Madre piadosa
 tu amor y tu luz…
 Por Ti brilló en nuestro suelo de la fe la luz divina
 que Jesús trajo del cielo.
 Fuiste, oh Virgen la aurora, y el sol tu Niño.
 Recibid, Hijo y Madre, nuestro cariño.
 Virgen de la Peña, morena, graciosa,
 Estrella que brilla radiante y hermosa
 en Calatayud.
 Dadnos Reina excelsa y Madre piadosa
 tu amor y tu luz…
 A Ti, divina Señora, vuelve con afán sus ojos
 el que lucha y el que llora;
 que es imán, tu semblante, de corazones;
 manantial es tu Niño de bendiciones.
 Virgen de la Peña, morena, graciosa,
 Estrella que brilla radiante y hermosa
 en Calatayud.
 Dadnos Reina excelsa y Madre piadosa
 tu amor y tu luz…
 De fe y amor relicario es para el bilbilitano
 tu bendito Santuario;
 es el puerto donde encuentra paz y bonanza,
 y es tu imagen el iris de su esperanza.
 Virgen de la Peña, morena, graciosa,
 Estrella que brilla radiante y hermosa
 en Calatayud.
 Dadnos Reina excelsa y Madre piadosa
 tu amor y tu luz…