Enclaustrados mayo 2023

Enclaustrados mayo 2023

El Claustro, el Estudio General de Calatayud y Benedicto XIII

Cada año, en torno al 18 de mayo, se celebra el Día Internacional de los Museos y, desde 2015, el Museo de Santa María de Calatayud se ha venido sumando a este evento a través de distintas actividades que la Asociación Torre Albarrana programa en el mismo para la ocasión. El objetivo de este día es concienciar sobre el hecho de que los museos son un importante medio para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas, así como para el desarrollo de la comprensión mutua, de la colaboración y de la paz entre los pueblos. Para esta edición el tema elegido es “Museos, sostenibilidad y bienestar” que contribuyen de manera fundamental al bienestar y al desarrollo sostenible de nuestras comunidades. Todos los museos tienen un papel que desempeñar en la configuración y la creación de futuros sostenibles, y pueden hacerlo a través de programas educativos, exposiciones, actividades de divulgación comunitaria e investigación.
Como es sabido las obras del Museo de Santa María se exponen en el espacio que constituye el claustro mudéjar, patrimonio mundial, lugar que también nos ha servido para desarrollar el programa Enclaustrados, desde donde se han realizado distintas actividades y variedad de conferencias, dedicando algunas a la divulgación de la sostenibilidad a través de la naturaleza, ecología y medio ambiente en el entorno que nos rodea. Concretamente el día 20 de mayo de 2020 y, para sumarnos al Día Internacional de los Museos, lo hicimos con la titulada Paisajes del Piedra y del Mesa, los valles del agua, a cargo de Jordi Pérez, experto en turismo cultural y ecoturismo. 
En junio de 2015 ya se había celebrado otra en este mismo sentido, Los murciélagos de la torre de la colegiata de Santa María, a cargo de dos expertos en el tema, Luis Lorente Villanueva y Carlos Llana Ugalde, biólogo del departamento de Medio Ambiente de la DGA, quienes han llevado a cabo una rigurosa investigación sobre la importante colonia de querópteros que hace más de tres siglos habitan en la torre de la colegiata y que, como otros de su especie, son fundamentales para el correcto desarrollo del entorno ambiental.
Desde agosto de 2021 el Museo de Santa María permanece cerrado por obras de rehabilitación y actualmente por actuaciones de mejora, pero desde la Asociación Torre Albarrana consideramos que esta circunstancia no debe ser obstáculo para celebrar el Día Internacional de los Museos, sirviéndonos para ello de nuestras páginas web. En esta ocasión hemos querido recordar de manera muy especial el claustro, espacio que, además de custodiar las obras del museo, albergó hace más de 600 años el Estudio General de Calatayud, efímera Universidad relacionada con una emblemática figura medieval, Benedicto XIII, conocido como el Papa Luna, de quien este año se celebra el 600 aniversario de su fallecimiento.
Claustro de la colegiata de Santa María. Patio.

El claustro mudéjar de Santa María de Calatayud es de planta rectangular muy marcada, consta de nueve tramos en sus lados mayores y de cinco en los menores, cubiertos con bóveda de crucería sencilla, por una de las cuales queda adosado a la colegiata en su lado norte.

Se abre al patio central a través de arcos apuntados separados por contrafuertes. Se trata de un claustro de grandes proporciones, probablemente concebido con función de estudio, ya que duplica en extensión el modelo más común de claustro mudéjar aragonés.

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Claustro de la colegiata de Santa María. Detalles.

Su construcción parece corresponde a los primeros años del siglo XV y se atribuye al alarife Mahoma Rami. A lo largo de su dilatada historia ha sido objeto de numerosas y necesarias intervenciones arquitectónicas, correspondiendo las últimas a los años primeros de este siglo, poco antes de su adecuación como museo, y a las que se están realizando en la actualidad, en fase de finalización.

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El 14 de diciembre de 2001 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad las partes mudéjares de la colegiata de Santa María de Calatayud: el ábside, el claustro y la torre.

Pero el claustro tuvo un uso excepcional, en este y sus artífices queremos centrar el contenido de esta exposición. 

Se conoce su existencia ya en 1412 cuando el caballero bilbilitano Miguel Sánchez de Algaraví donaba al cabildo de Santa María una biblioteca con destino a la fundación de una cátedra de Teología, que fue confirmada por el papa Benedicto XIII el 27 de septiembre de 1413 y que el mismo pontífice amplió con la creación en 1415 del Estudio General de Calatayud, dotado con once cátedras, que sería clausurado tres años más tarde por orden del papa Martín V. 






Las enseñanzas superiores se cursaban en los Estudios Generales o Universidades. Entre 1200 y 1400, en Europa se fundaron 52 universidades, 29 de ellas erigidas por la Sede Apostólica.

Los Estudios Generales fundados a partir de Escuelas de Gramática y promovidas por el Municipio se denominaban de costumbre y las originadas por voluntad de emperadores, reyes o papas pasaban a ser de privilegio. En Aragón se fundaron entre los siglos XIII y XV ocho Escuelas de Gramática situadas en: Barbastro (1268), Daroca (1310), Calatayud (aproximadamente en 1320), Uncastillo (1328), Zaragoza (1335), Tarazona (1341), Teruel (1392) y Jaca (1488). 

Durante ese mismo arco cronológico, los Estudios Generales de Aragón iniciados fueron: Huesca (1354), Zaragoza (1343) y Calatayud (1415).
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Por tanto, Calatayud tuvo estudios de enseñanza media humanista desde el primer cuarto del siglo XIV y de enseñanza universitaria a inicios del siglo XV. Fue un Estudio General de fundación mixta: de costumbre, con el precedente de su Escuela de Gramática, pero también de privilegio al ser refrendado por el papa Benedicto XIII. 

Como ya se ha indicado, el principio del Estudio General bilbilitano tiene que ver con dos personajes ilustres de Aragón: el Papa Luna y el jurista Sánchez de Algaraví.

Pedro Martínez de Luna y Gotor, nació en la población zaragozana de Illueca, cercana a Calatayud, en 1328 y falleció en el Castillo de Peñíscola en 1423. Si estos datos son correctos, murió con 95 años.

Hay que tener en cuenta algunos aspectos clave de su vida para comprender la relación de ésta con el Estudio General de Calatayud. En primer lugar, Pedro Martínez de Luna estudió en la universidad de Montpellier donde obtuvo el grado de Doctor en Derecho canónico. Fue ordenado cardenal por el papa Clemente VII en 1375 cuando contaba con 47 años.

Cuando murió el Papa Urbano VI en Roma (1389) fue elegido Papa Pietro Tomacelli, Bonifacio IX. En 1394 murió en Aviñón Clemente VII y fue elegido nuevo Papa, Pedro Martínez de Luna, que tomaría el nombre de Benedicto XIII. 

Castillo de Illueca. Reproducción de la cabeza de Benedicto XIII.

En la cristiandad reinaba un gran desconcierto por la situación sobrevenida. Por su parte, algunos gobernantes europeos trataron de solucionar el problema con la convocatoria de concilios, el de Pisa en 1409, que depuso a Benedicto XIII, papa de Aviñón y a Gregorio XI, papa de Roma. Como es sabido, el Papa Luna mantuvo toda su vida que era el legítimo pontífice aunque, tras el Concilio de Constanza, finalizado en abril de 1415, fue declarado antipapa. A partir de 1416, incluso sus seguidores aragoneses y castellanos le abandonaron y en 1417 Pedro Martínez de Luna fue excomulgado.

Durante su pontificado, entre 1394 y 1417, el papa Luna tuvo interés por fomentar la cultura en España de manera semejante a lo que habían hecho otros papas de Aviñón en Francia. Era una manera de defenderse frente a la Universidad de París, que no había apoyado su candidatura. Volcó sus favores en las universidades de Salamanca y Valladolid, además de prohibir el estudio de sus compatriotas en la de París. Tenía cierta lógica que quisiera convertir la Escuela de Gramática de Calatayud en Estudio General. Sin embargo, no se puede confirmar documentalmente que esta aspiración fuera iniciativa suya, aunque sancionó su creación con varias bulas pontificias.

Claustro de la colegiata de Santa María. Clave con la B de Benedictus.

El inicio del Estudio General de Calatayud se remonta al 6 de junio 1412, fecha en la que el Doctor en Decretos (Derecho canónico) y caballero Sánchez de Algaraví, vecino de Calatayud, funda una cátedra de Teología en la Colegiata de Santa María la Mayor para que sea ocupada por su confesor, el franciscano Esteban Gallego, teólogo formado en París. El fundador de la cátedra determina que en el futuro, la plaza docente sea ocupada por dominicos, carmelitas y mercedarios en turnos de dos años.

Para mantener al profesorado dona las rentas de una huerta situada en el municipio bilbilitano. Sánchez de Algaraví aporta a la cátedra una biblioteca formada por 76 libros de Derecho civil y canónico, Filosofía, Artes y Ciencias. Donación de gran importancia, ya que a inicios del siglo XV no se había inventado todavía la imprenta, por tanto, los libros eran manuscritos y sumamente valiosos.

Museo de Santa María. Libros corales.

Se puede entender el sentido de un documento relacionado con la fundación de la cátedra: el cabildo de la Colegiata de Santa María realiza un juramento por escrito por el cual se compromete a no sacar los libros de la colegiata bajo pena de excomunión reservada al papa. Los libros serían custodiados, atados con cadenas, en un armario situado en la capilla bautismal.

El Papa Luna miró con buenos ojos la creación de la cátedra de teología en Calatayud y otorgó una bula de confirmación en los siguientes términos: “in dicta ecclesia theologiam ad legendum ordinavimus, quos sacerdotes et alios in sacra pagina doceat”, es decir: “ordenamos que en dicha iglesia se den lecciones de teología y que los sacerdotes y otros aprendan de las sagradas páginas”.

También en 1412 está datada otra bula, fechada en Peñíscola, concretamente el 21 de agosto, por la que el papa Luna ordena a su administrador Julián de Loba redactar unas Constituciones sobre el régimen económico y disciplinar para la Escuela de Gramática de Calatayud, donde por falta de recursos económicos los estudiantes debían dedicarse también a trabajar, con el consiguiente desorden y retraso en sus estudios. Entre septiembre y noviembre de 1415 Benedicto XIII ordena la promulgación de tres bulas relacionadas directamente con el Estudio General de la ciudad (las anteriores se referían a la cátedra de teología y a la Escuela de Gramática).

Para fundar una institución académica era necesario, en primer lugar, dotarla de fondos. El 10 de septiembre de 1415 el papa Luna expidió en Perpiñán una bula para aplicar 1/3 de los frutos del arcedianato de la diócesis al Estudio General, las rentas decimales y las primicias debidas a la fábrica de las iglesias de arcedianato; y además, se le exime del pago de impuestos.

Con la misma fecha se crea el Estudio General con las facultades de Derecho canónico y civil, Artes y Medicina (la cátedra de Teología llevaba dos años funcionando).

Se nombra canciller de la Universidad al obispo de la diócesis (Tarazona) Juan de Valtierra, que ocupó la sede episcopal entre 1407 y 1433. Se señala que en su ausencia, actuará como tal el deán de la Colegiata de Santa María. Tanto profesores como alumnos tendrán los mismos derechos y privilegios que la Universidad de Montpellier, ciudad que perteneció a la Corona de Aragón entre los años 1204 a 1349 y universidad donde estudió Benedicto XIII. 

Palacio episcopal de Tarazona. Salón de obispos.

En una tercera bula, con fecha de 1 de noviembre de 1414, se indican las cátedras y salarios anuales del nuevo Estudio General: 11 catedráticos con una dotación de más de 2.100 florines, que percibían en dos plazos: el primero antes del miércoles de ceniza (el curso académico solía empezar el 18 de octubre, día de san Lucas) y el segundo antes de la fiesta de la asunción de la Virgen (15 de agosto). Por la misma bula se determina la formación de una comisión de seis miembros para cobrar, custodiar las rentas y realizar los pagos. También en el documento se indica que en la ciudad de Calatayud hay abundante hospedaje y vituallas para el sostenimiento de profesores y alumnos. 

El Estudio General de Calatayud dejó de funcionar tres años después de su fundación. Posiblemente, el principal motivo fue la situación de su fundador tras el Concilio de Constanza que depuso a los papas de Pisa y Roma. Faltaba la renuncia de Benedicto XIII que persistía en afirmar la licitud de su elección, como una cuestión de conciencia.

Considerado antipapa, recluido en Peñíscola, abandonado por todos, aislado, declarado hereje y excomulgado por el nuevo Papa Martín V desde 1417, es muy posible que los actos jurídicos, como la creación de una Universidad, llevados a cabo por el Papa Luna no tuvieran efectividad después de su excomunión y, por ese motivo, en 1418, el Estudio General de Calatayud dejara de funcionar. 

Dentro de unos días, concretamente el próximo 23 de mayo, se cumplirán 600 años de la muerte de Pedro Martínez de Luna y Gotor, una de las figuras más importantes de la cristiandad y más influyentes en el entorno sociopolítico y cultural de la época.

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Parroquieta de La Seo. Detalle de la decoración del muro.

Además de su vínculo con la fundación del Estudio General de Calatayud, estuvo relacionado con otras iniciativas. En Aragón, el mecenazgo que llevó a cabo fue extraordinario. Financió, entre otras, obras tan relevantes como en La Seo, en Zaragoza o la iglesia del desaparecido convento de dominicos en Calatayud, dedicada a San Pedro Mártir de Verona y que utilizó como mausoleo familiar.

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Ábside de San Pedro Mártir (acuarela de Valentín Carderera) y azulejo que se conserva de este templo en el Museo de Santa María.

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Palacio de Daroca y motivos heráldicos en un alfarje.

Todavía quedan palacios pertenecientes a la familia de los Luna, o restos de ellos, que nos recuerdan su grandeza y gusto por el arte. El palacio del Papa Luna de Daroca es el monumento mudéjar aragonés de mayor importancia dentro de la arquitectura civil. El imponente castillo-palacio de Illueca, situado en lo alto de la localidad, fue la residencia familiar y lugar donde nació Pedro Martínez de Luna.

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Castillo de Illueca. Armario biblioteca portátil de Benedicto XIII.

Pero la muerte le sobrevino en otro palacio lejos del de su cuna en Illueca. Benedicto XIII falleció en el Castillo Templario-Pontificio de Peñíscola, fortaleza también situada en la parte más elevada del peñón donde se encuentra la ciudad y donde se recluyó desde 1411 a 1423.

Castillo de Peñíscola.

En la actualidad queda el que aseguran fue su cráneo. Se encuentra en Sabiñán, localidad de la Comarca Comunidad de Calatayud que lo custodia desde hace tiempo. Se desconoce cuándo llegó al palacio de los condes de Argillo de esta localidad. Algunos investigadores señalan que durante la Guerra de Sucesión (1701-1713), los soldados franceses que apoyaban al futuro Felipe V, llegaron hasta Illueca, asaltaron el castillo y destrozaron su interior, golpeando la momia de Benedicto XIII para despojarle del pontifical. Desde entonces, la reliquia ha permanecido en esta población, a la que pertenece en propiedad desde 2019. La capilla de Santa Ana, en la parroquial de Sabiñán, acoge en la actualidad el cráneo momificado del Papa Luna.

Indiscutiblemente, Pedro Martínez de Luna y Gotor fue un aragonés universal, una figura de gran trascendencia en su tiempo y con una vida compleja y fascinante. Murió abandonado por todos y excomulgado.

Cráneo de Benedicto XIII.









BIBLIOGRAFÍA

CANELLAS LÓPEZ, A. Papa Luna. Fundación Papa Luna. Zaragoza, 1991.

COMELLA GUTIÉRREZ, B. El Estudio General de Calatayud y la educación en la Edad Media. Anuario del Centro de la U.N.E.D. en Calatayud, 21, 7-16. Universidad Nacional de Educación a Distancia (España). Centro Asociado de Calatayud, 2015.

EQUIPO VESTIGIUM. La Colegiata de Santa María de Calatayud. Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Universidad de Zaragoza y Gobierno de Aragón, Zaragoza, 2007.

RINCÓN GARCÍA, W. Museo de la Colegiata de Santa María de Calatayud. Asociación Torre Albarrana, Calatayud, 2016.
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