Religioso

Patrimonio religioso

Colegiata de Santa María la Mayor, antes Mediavilla

Su titular actual es la Asunción de la Virgen. Ya consta documentalmente en el siglo XII. Se cree fundación de Alfonso I, aunque se ignoran la fecha y circunstancias de su instauración. La consagración del templo cristiano no se produce hasta 1249 y en el año 1253 se le considera parroquia Mayor e iglesia de la nobleza. Durante un tiempo se llamó Santa María de Mediavilla, por estar en el centro de la ciudad. Ha sido constante su pretensión de convertirse en catedral sin conseguirlo. La actual fábrica fue levantada en las dos primeras décadas del siglo XVII, siendo anterior la magnífica portada del protorrenacimiento aragonés, tallada en alabastro, encargada en 1525 a Juan de Talavera y Esteban de Obray.


Fue declarada Monumento Nacional en 1884 y en los últimos años ha sido objeto de importantes restauraciones. En el reconocimiento en 2001 por parte de la UNESCO del arte mudéjar aragonés como Patrimonio de la Humanidad se eligieron seis monumentos como ejemplos principales, siendo uno de ellos la colegiata de Santa María, en sus elementos mudéjares: el claustro, el ábside, y la torre.

 

Actualmente en el claustro mudéjar se ubica el museo de Santa María, concebido como una exposición permanente de piezas destacadas del patrimonio mueble de la colegiata.

 

Colegiata del Santo Sepulcro

Al morir sin hijos el rey Alfonso I el Batallador en 1134, nombró en su último testamento herederos de sus estados a las tres órdenes militares, del Santo Sepulcro, del Temple y del Hospital. Sin embargo, la nobleza aragonesa, no conforme con tan extraño testamento, designó inmediatamente como sucesor a don Ramiro, monje benedictino obispo de Roda y hermano del monarca fallecido.

En 1144 vino de Jerusalén el canónigo Giraldo con poderes del gran maestre para renunciar al tercio de la corona a cambio de diversos privilegios y prebendas, entre los que contaban con terreno y dinero para levantar en Calatayud un templo y una casa para vivienda de un grupo de canónigos de la orden.

 

En 1156, concluidas las obras que comenzaron diez años antes, se funda el templo y se constituye la primera comunidad de canónigos regulares de la orden del Santo Sepulcro. La consagración del templo tuvo lugar en 1249.

En el siglo XVI la colegiata de Santa María quiso absorber a la del Santo Sepulcro, pero a petición del capítulo del Sepulcro se opuso a estas pretensiones el monarca Felipe II.

El templo colegial que hoy se conoce fue edificado entre 1605 y 1613. Su construcción fue encomendada a Gaspar de Villaverde, uno de los arquitectos más activos en Zaragoza a principios del siglo XVII. En 1746 el Santo Sepulcro de Calatayud fue declarado de real patronato.

El elemento más llamativo en el ornato de esta iglesia y que la singulariza es la serie de retablos en los que, a modo de monumental Vía Crucis, se representa completo el ciclo de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, de una manera iconográficamente exclusiva, pues no hay en el templo otros retablos dedicados a santos, ni siquiera advocación alguna de la Virgen.

Iglesia de San Andrés

Es una de las parroquias fundadas tras la conquista por Alfonso I el Batallador. No se conserva prácticamente nada de la primera fábrica románica a excepción del crismón sobre la actual portada y la pila bautismal, actualmente en el Museo de Santa María. Según documentación conservada es la iglesia de mayor antigüedad.

Destaca su magnífica torre, en una primera impresión, muy similar a la de Santa María.

 

Se declaró Monumento Nacional en 1966. La fábrica de la iglesia, tal y como se conserva en la actualidad, acusa varias reformas y ampliaciones a la estructura mudéjar originaria.

 

Iglesia de San Juan El Real

El templo fue construido en el siglo XVII por la Compañía de Jesús y estaba dedicado a la Virgen del Pilar. Refleja la evolución del barroco en su disposición, y en su planta se ve influido por las obras de Gaspar de Villaverde; en su exterior aún mantiene las pirámides con bola propias del herreriano y una airosa torre barrocomudéjar. El interior, de una exquisita finura y una belleza extraordinaria, es el prototipo de las construcciones de la Compañía de Jesús.

En 1769, dos años después de la expulsión de los Jesuitas, hubo de cerrarse al culto la Parroquia de San Juan de Vallupié, una de las más antiguas de la ciudad, a causa de su estado ruinoso. Por ello los parroquianos solicitaron la cesión de la Iglesia Jesuita, consiguiendo el traslado en 1770, con lo que pasó a tener la advocación actual.

Parte de la decoración no se había terminado y la torre de la misma se edificaría más tarde entre 1774 y 1777.

 

De gran interés son las pechinas sobre las que, con cúpula de linterna, se cierra el crucero, ya que están decoradas con pinturas al óleo sobre lienzo pintadas por Francisco de Goya en 1766 cuando contaba veinte años de edad. Representan los cuatro Padres de la Iglesia occidental: San Agustín y San Ambrosio, obispos, San Jerónimo cardenal, y el papa San Gregorio, el Magno.
Oscurecidas por distintos factores hasta casi hacerlas desaparecer, las pinturas bilbilitanas han pasado desapercibidas durante generaciones y actualmente pueden admirarse de nuevo después de una acertada restauración.

A destacar la sala capitular y la sacristía que recogen interesantes piezas y el tesoro de la iglesia, guardado en un armario cuyas puertas conservan pinturas atribuidas a Goya.

 

Iglesia de San Pedro de los Francos

Conquistada Calatayud a los musulmanes en 1120, Alfonso el Batallador fundó un templo bajo la advocación de San Pedro para que sirviese como parroquia a los francos de Bigorra, que le habían ayudado en la conquista, ya que muchos se quedaron a vivir en Calatayud.

Durante la Edad Media, junto con el templo de San Andrés, sirvió como lugar de reunión del Concejo. También en su sobria portada, de tipo gótico levantino, hubo reuniones para administrar justicia y varias veces, bajo las bóvedas de su claustro, se reunieron las cortes aragonesas. En 1411 se reunió el parlamento que debía resolver la cuestión sucesoria planteada por la muerte de don Martín I, que posteriormente se resolvería en el Compromiso de Caspe. En 1461 Juan II había reunido cortes en este templo y, al llegar la noticia de la muerte del príncipe de Viana, fue jurado heredero de la corona el príncipe don Fernando, tras acatamiento de los fueros aragoneses.

La torre de esa iglesia, desmochada en 1840 y donde se encuentra la campana del Don, sirvió en la guerra de los dos Pedros como atalaya para vigilar los movimientos del enemigo y coordinar la defensa de la ciudad.

 

En 1931 San Pedro de los Francos fue declarado monumento de interés histórico-artístico.

El 9 de abril de 1978 se constituyeron formalmente, en San Pedro de los Francos, las Cortes de Aragón.

 

Santuario de Nuestra Señora de la Peña

Existen datos de que hacia 1180 fue erigida en colegiata.

En 1343 se iniciaron las obras del templo mudéjar sobre el solar del castillo de la Peña, sustituyendo a una fábrica anterior. La importancia de los restos mudéjares de este templo es capital, ya que su fábrica es el arquetipo del grupo de iglesia-fortaleza de Aragón.

En el año 1629 el cabildo de esta colegiata quedó unido al de Santa María que aspiraba a convertirse en catedral. Al quedar sin culto, el ayuntamiento de la ciudad entregó el templo a los Clérigos de San Francisco Caracciolo que cuidaron de él hasta 1835. En el año 1649 se fundó la Esclavitud de Nuestra Señora de la Peña con el único fin de mejorar el culto.

 

Ha sufrido el paso de varias guerras, quedando en estado lamentable, por lo que ha habido que proceder a repararla en multitud de ocasiones. La mayor parte de la actual fábrica data de la reparación llevada a cabo desde 1814 a 1826, siendo el 2 de septiembre de 1827 el día en que se reanudó el culto. La última restauración fue como consecuencia del incendio que tuvo lugar el nueve de diciembre de 1933, como un episodio más de la sistemática quema de conventos e iglesias en España; se restauró el altar mayor y se hizo una nueva imagen de la Virgen, ya que la imagen anterior, interesante ejemplo de Virgen sedente con niño de estilo románico, desapareció en el incendio.

 

Iglesia de San Antonio

La parroquia de San Antonio de Padua se erigió como tal en 1958 y en ese momento se comenzó a construir la actual iglesia. A destacar en el interior el Cristo de la Drácula que procede del antiguo convento de San Francisco. La imagen del santo es regalo de don Antonio Bardají.

 

Capilla de la Estación

Dedicada a la Virgen del Carmen fue una donación hecha por un matrimonio piadoso a la parroquia de San Juan el Real. Hasta los años 80 servía como iglesia de misa dominical y para rendir culto a la Virgen que fue nombrada patrona del barrio en 1943.

 

De estilo neogótico, conserva en su interior un retablo del mismo estilo dedicado a la titular flanqueada por santos carmelitanos, además de la imagen procesional del Nazareno perteneciente a la Hermandad Católica Ferroviaria de San Íñigo y la Virgen de la Peña, y una interesante vidriera con el Corazón de Jesús que hay a la entrada del templo. En la última restauración perdió la decoración con roleos pintados en la techumbre así como la cruz que coronaba la fachada.

Monasterios y conventos

Convento de San Benito

Es tradición que antes de la conquista existió una capilla mozárabe sobre el solar de la casa natal de San Íñigo que más tarde se convertiría en monasterio benedictino.El monasterio está prácticamente desaparecido; ha sido transformado y alberga el Hotel Benedictino. Subsiste el templo que actualmente se utiliza como aula cultural. A destacar las yeserías del siglo XVII y la cúpula de la capilla de San Íñigo. A los pies del templo de San Benito hay un atrio abierto a la plaza con tres arcos de medio punto, de ladrillo como el resto de la iglesia.

 

Convento de Dominicas

Fundación de don José de Palafox. El edificio, obra del arquitecto Gaspar de Villaverde, fue finalizado y bendecido en 1625, y demolido a finales de los años setenta, dejando una pequeña parte de la fachada principal.

 

La comunidad de religiosas dominicas se trasladó a un edificio de nueva planta levantado en el paraje denominado Pinos de Ostáriz, en el camino de las Cruces, hasta su marcha definitiva en 2015. En el Museo de Santa María se conserva la estatua orante del fundador, perteneciente al sepulcro de mármol blanco y negro que, en 1648, mandó construir su hermana, sor Lorenza Palafox, en el convento desaparecido.

 

Convento de Capuchinas

Juan Casulla y su mujer Teresa Fernández, comerciantes de Calatayud, de mutuo acuerdo decidieron ingresar en religión, ella como madre capuchina y él ordenándose sacerdote. En el año 1655 fundó Juan Casulla el convento de madres capuchinas de Calatayud.

El primitivo templo, que continúa abierto al culto, alberga magníficas pinturas del pintor aragonés Jerónimo Secano y una buena talla del siglo XVII del Cristo de Ruzola. Pegado a éste se encuentra el convento, de actual edificación, donde reside la comunidad de religiosas.

 

Convento de San Alberto de Carmelitas Descalzas

El edificio que se conserva perteneció a los Padres Carmelitas Descalzos desde el año 1600 en que se terminaron las obras hasta el año 1835, en que se desamortizó, donde se trasladó la comunidad femenina hacia 1880, procedentes del primitivo convento situado frente a la puerta de Alcántara, desaparecido en 1840.

Del antiguo convento se conservan el claustro, el torno y la iglesia, que alberga el museo de la Semana Santa y el resto del edifico, rehabilitado y remodelado, el museo de Calatayud.

 

Convento de Madres de la Visitación / Salesas

En los primeros años del siglo XIX, seis madres de la Visitación llegaron a Calatayud a fundar un monasterio que incluiría un colegio destinado a la educación de señoritas. Calatayud fue la segunda ciudad española en la que fundaron, después de haberlo hecho en Madrid.

Las obras del actual convento y del templo concluyeron en 1832. Fue abandonado por la comunidad a finales del año 2000, pasando a ser propiedad privada.

 

Otros edificios religiosos

Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación

 

Se desconoce su origen, pero ya existía en el siglo XIV porque en ella se depositó un pendón arrebatado a Pedro I de Castilla durante el sitio de Calatayud. Es un pequeño templo situado en el antiguo barrio de la Judería y hay indicios de que se trata de una de las sinagogas. Uno de estos indicios es un muro de sillería con dos pequeñas puertas gemelas, con jambas y arcos apuntados de ladrillo.

 

Iglesia de San Clemente

Pertenece al desaparecido hospital de Misericordia, edificado en la calle Desamparados en el siglo XVII con el legado del notario Clemente Paciencia, estuvo funcionando hasta finales del XVIII, pasó entonces a reutilizarse como vivienda hasta que fue redescubierta en 1989.
Conserva una cripta con bóveda de cañón además de la capilla propiamente dicha con cúpula sobre pechinas, decorada con las yeserías de tradición mudéjar típicas en la ciudad en el siglo XVII.
Al cerrarse, el retablo dedicado a San Clemente pasó al hospital municipal y desde allí a la iglesia de Carmelitas, el cuadro que representa al titular se encuentra en las escaleras del ayuntamiento.

 

Ermita de Nuestra Señora del Pilar

Situada en el camino del Calvario. En principio debió ser lugar de descanso de los jesuitas de Calatayud que, después de su expulsión y como preludio de las desamortizaciones del siglo XIX, pasó a ser propiedad privada. La torre del Pilar todavía permanece, como casa de campo, junto a los pinos de Ostáriz.

 

Torre de Anchís (Nuestra Señora de la Merced)

En el paraje de Anchís los frailes mercedarios construyeron en 1718 una casa de retiro y descanso conocida como torre de Anchís, donde formaron un museo con objetos hallados en Bílbilis que, a causa de la exclaustración, se perdió en 1835. Todavía se conserva una lápida sepulcral empotrada en una pared del edificio.

 

Ermita de Nuestra Señora de Illescas

Situada en una cueva en la carretera de Madrid a Zaragoza, en el paraje del mismo nombre. Arruinada y tapiada se construyó otra, de nueva planta, próxima a la anterior.

 

Ermita de San Paterno

La ermita reutiliza una antigua cisterna romana en Bílbilis situada en la ladera del cerro de San Paterno. La tradición sitúa su sacralización en el siglo XVII, si bien es imposible asegurarlo. Actualmente recibe en septiembre una romería al ser San Paterno patrón de Huérmeda, pedanía actual de Calatayud, situada al pie mismo de Bílbilis.

 

Ermita de Santa Bárbara de Bámbola

Fundada en Bílbilis, en la substrucción inferior al templo. Desaparecida casi por completo.

 

Ermita de Santa Bárbara

Situada en el paraje de Valparaiso, hasta hace poco permanecía en ruinas. Le quedaban dos paredes, una de ellas la frontal con el arco de entrada. En la primera década del 2000 se tiraron y en el solar se levantó una nueva ermita.

 

Ermita de la Concepción o de la Purísima

Se encuentra en la Puerta de Soria donde estaba, quizás, el rastrillo de la muralla.

 

Ermita de San Roque (Huérmeda)

Construida en la entrada de Huérmeda.

 

Ermita de San Íñigo

Construida en una cueva, próxima a la actual parroquia de San Antonio. Inaugurada el día uno de junio de 1851 y actualmente tapiada.

 

Ermita de San Roque (Calatayud)

Se encuentra en el alto del mismo nombre, en Armantes, dominando la ciudad. Al parecer se construyó como promesa por la epidemia de 1763.

 

Ermita de San Cristóbal

Construida por la cofradía del santo en 1985 en la autovía, muy cerca de Calatayud, frente a la Venta de Melendo. Sustituyó a la de San Cristóbal de Meli.

 

Ermita de la Santa Cruz de Armantes

Situada en la cumbre del monte de su nombre, en la actualidad conserva la estructura y una pequeña hornacina en la pared del frente. Está prácticamente arruinada.

 

Ermita del Santísimo Cristo de Ribota

Se encuentra en la margen oriental de la sierra de Armantes, en el cruce del río Ribota con la carretera de Soria. Existía ya a principios del siglo XV. Fue abandonada y arruinada y reedificada varias veces hasta la última restauración llevada a cabo por la Hermandad de la Vera Cruz y el Santo Cristo de Ribota en la última década de los 40 del siglo pasado .

 

Oratorio de Nuestra Señora del Buen Parto / Ruzola

Fue construida en 1670 por el ayuntamiento sobre el solar de la casa natal del venerable bilbilitano Fray Domingo de Jesús María Ruzola, en la plaza del Olivo.

Hace unos años, el oratorio, fue cedido a la Hermandad de San Pascual Bailón, (patrón de los sogueros bilbilitanos), que celebra en ella sus cultos y fiestas, y mantiene en la casa aledaña un pequeño museo dedicado a la industria de confección de sogas.

 

Las ermitas de Nuestra Señora de la Cepa, de la Virgen de Adanta, santos Abdón y Senén, Santa María Egipciaca, San Ramón, San Blas, Santa Catalina, Santa Julita, San Manuel de Adata, Soledad, Virgen de la Cama, San Florén del Carmen, San Vicén de Vicor, San Miguel y San Íñigo en Campiel han desaparecido casi completamente.