Un paseo de renombre. Nomenclatour 2015

Un paseo de renombre. Nomenclatour 2015
Visita guiada a edificios y espacios poco frecuentados de Calatayud donde se recordaron personajes destacados de la ciudad, dando comienzo en la sala de plenos del Ayuntamiento donde se encuentra la galería de ilustres bilbilitanos (26.12.2015).

Desarrollo del recorrido:

INTRODUCCIÓN. SALÓN DE PLENOS DEL AYUNTAMIENTO

En este Paseo de renombre o NOMENCLATOUR, vamos a visitar edificios y espacios de nuestra ciudad que destacan por su singularidad o contenido. Pero sólo van a ser el continente, el envoltorio de lo que en cada uno de ellos pretendemos presentar. Hace tiempo que queremos recordar personajes que en Calatayud se han significado por su excelencia o cualidades y, en algunos casos, han sido reconocidos por ello, dedicándoles una calle, plaza, escultura o placa… dentro del callejero bilbilitano, pero también otros que dejaron su huella sin haber recibido distinción alguna y, a nuestro entender, deberían ser merecedores de ella.

1. SALÓN DE PLENOS DEL AYUNTAMIENTO
(Ilustres)
Enseguida entenderán el motivo que nos ha traído a comenzar en el salón de plenos de este magnífico edificio, sede del Ayuntamiento de Calatayud o, por lo menos, en su mayor parte. El inmueble, tal cual lo vemos, procede de la reedificación de 1842 en la que se respetó la planta baja y se hundió la primera del siglo XVI, seguramente de hechura parecida al de Tarazona. Como habrán podido comprobar, en el interior, cuenta con una escalera amplia y de prestancia que se ilumina con lámparas de forja originales de Pablo Remacha. En el testero de división de los dos ramales en que se descompone la escalera figuran retratos de los Reyes de Aragón don Alfonso II y doña Sancha, fundadores del Monasterio de Piedra de donde proceden al igual que la sillería de este salón de sesiones. Ya en la primera planta, una pintura del también bilbilitano Mariano Rubio, representando la entrega de las llaves de la ciudad a Alfonso I.
Esta sala, pieza noble de la casa, tiene dignidad y empaque y además alberga la Galería de Bilbilitanos Ilustres, representados por pinturas y fotografías e inaugurada en las Ferias y Fiestas en honor de la Virgen de la Peña de 1908, con motivo del centenario de la Guerra de la Independencia.
La iniciativa parte del entonces Alcalde de la ciudad, Juan Blas y Ubide. Es probable que la actual galería no fuese la que se inauguró, ya que, según varios escritores, desde entonces hasta la Guerra Civil de 1936, según la ideología política del Ayuntamiento, variaba de cuadros. Lo que sí se sabe es que constaba de ocho retratos (seis pintados al óleo y dos ampliaciones fotográficas de viejas miniaturas). Dato curioso es que el propio Blas y Ubide aparece colocado en la mitad del Salón de Plenos.

Iremos enumerando y haciendo una breve glosa de cada uno de ellos, por orden de ubicación, de derecha a izquierda, comenzando por:
• Juan Manuel Pérez de Nueros. De ilustre familia, fue diputado del reino de Aragón y uno de nuestros primeros historiadores. Benefactor de la Colegiata de Santa María a la que donó la sillería del coro. Murió a los 83 años en Calatayud el año 1731.
• José de L’Hotellerie de Fallois y Fernández de Heredia, Barón de Warsage, nacido en Calatayud en 1755. Jefe del Estado Mayor del Ejército de Aragón por sus hazañas en la Guerra de la Independencia. Falleció heroicamente en la defensa del Puente de Piedra en 1809.
• Rafael Ram de Viu y Pueyo. Barón de Hervés y Conde de Samitier. Héroe civil de la Guerra de la Independencia. Puso sus energías y su hacienda al servicio de España y no claudicó aunque apresaron a su familia. Presidió la primera Junta Carlista. Fue fusilado en Teruel en 1833.
• Vicente de la Fuente y Condón. Nacido en Calatayud en 1817. Canonista e historiador. Autor de la Historia de Calatayud, considerada como la piedra angular de los estudios sobre dicha ciudad. Catedrático en Salamanca y Madrid en donde fue Rector. Escribió más de cincuenta obras sobre distintas materias. Murió en Madrid. Sus restos fueron trasladados a su ciudad natal y descansan actualmente en el claustro de la colegiata de Santa María.
• Mosén José Vicente Martínez. Sacerdote bilbilitano que fundó en 1877 el Diario de Calatayud. Dedicado a la enseñanza, impulsó el periodismo local. Con sus bienes se creó el Patronato de la Sagrada Familia de carácter docente.
• Juan Gualberto Ballesteros. Notable abogado y famoso orador bilbilitano, elegido Diputado republicano a Cortes, donde trabajó con verdadero empeño por Calatayud. Poseía un pintoresco caserón en la plaza que hoy lleva su nombre. Falleció en Madrid en 1904.
• Fray Leandro Arrué. Agustino Recoleto nacido en Calatayud en 1837. Marchó a evangelizar las islas Filipinas, entonces colonia española. Artífice de la construcción de la iglesia de San Agustín de Bacong y obispo de Jaro, donde falleció.

• Andrés Blas y Melendo. Abogado y político. Fiscal de imprenta, catedrático, Diputado a Cortes en Madrid, fiscal de Palma, Albacete y Oviedo. Escribió tratados legales, destacando el Derecho Civil Aragonés. Cuando se jubiló regresó a su Calatayud natal, donde pasó el resto de sus días.

• Juan Blas y Ubide. Escritor, abogado y político nacido en Calatayud en 1852. Alcalde al que debemos, entre otras cosas, el arbolado de muchas calles y plazas bilbilitanas. De su obra escrita destaca Sarica la Borda. Fue el fundador del Círculo Católico y, como hemos dicho, inició esta Galería.

• Sixto Celorrio Guillén. Abogado, escritor y político nacido en Calatayud en 1870. diputado, presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza, senador, Gobernador civil de Granada y escritor de cuentos baturros e inspiradas coplas de jota. Fue colaborador de Heraldo de Aragón y otras publicaciones, obteniendo premios en varios Juegos Florales.

En la cabecera:
• Baltasar Gracián. Jesuita y una de las primeras figuras de la literatura española, nacido en Belmonte en 1601. Autor de El Criticón o el Oráculo manual. Referente en filósofos alemanes y superventas en Estados Unidos. Su tesón le hizo caer en desgracia en la Orden y fue trasladado a Graus y posteriormente a Tarazona donde falleció.
• San Íñigo Abad. Benedictino. Nacido en Calatayud en el año 1000. Tras vida eremítica recaló en San Juan de la Peña y fue posteriormente reclamado por Sancho el Mayor como abad en el monasterio de San Salvador de Oña, donde murió y reposan sus restos. Desde 1600 es nuestro patrón. Su lema: “Defiendo a mi Ciudad”.
• Fray Domingo de Jesús María Ruzola. Venerable carmelita. Nació en Calatayud en 1559 en la plaza del Olivo, actual Oratorio del Buen Parto y San Pascual Bailón. General de su Orden en Italia, confesor y consejero de papas y reyes. Figura definitiva en la batalla de Praga y autor de tratados teológicos. Sus restos reposan en Viena donde falleció.
• Antonio Serón. Poeta latino del Renacimiento. Nació en Calatayud en 1512. Su obra poética está recogida en dos tomos por el Centro de Estudios Bilbilitanos. En su apasionante vida se mezclaron amores tempranos, viajes repletos de aventuras, piratas, secuestros y cátedras de Retórica. Galardonado como poeta laureado por Felipe II. Fue quien propuso el gentilicio bilbilitano que acabaría imponiéndose a los usados hasta entonces calatayubí o calatayucense.

2. CORO DE LA COLEGIATA DEL SANTO SEPULCRO
(Religiosos)
Como habrán comprobado el acceso al coro se realiza a través de dos puertas a ambos lados del templete, con relieves que representan a María Magdalena y a María Cleofás dentro de unos elegantes marcos ovales rodeados por cintas y rocallas. Encima de las puertas, dos escudos de la orden ovalados y sobre ellos, dos ángeles pasionarios que enmarcan el templete.
Este espacio ha sido objeto de recientes restauraciones, y es de destacar el nuevo suelo de mármoles polícromos, con la cruz patriarcal en mármol rojo, debido a Jesús Sánchez Santor.
En este coro se conservan dos muebles objeto de atención: el atril del lector y el facistol. En este último destaca la hermosa figura de pequeño formato que lo corona, y que representa a Cristo Resucitado del siglo XVIII. La sillería de nogal de los ensambladores Pedro Virto y Bernardo Vililla es de 1640. Consta de dieciséis sillas en el orden inferior y veintitrés en el superior, entre las que destaca la prioral en cuyo tablero se encuentra un relieve de San Agustín, regla bajo la cual vivió el cabildo regular de la colegiata mientras existió como tal.
Es un espacio muy adecuado para tratar aquí la vida de algunos religiosos o santos relacionados con esta ciudad.
• Santa Teresa de Jesús. Teresa de Cepeda y Ahumada nació en Ávila el 28 de marzo de 1515.
El padre era hijodalgo y Teresa fue una niña instruida y valiente que escapó de casa con su hermano para ir a sufrir martirio a tierra de infieles. Intentó ser ermitaña y, tras una grave enfermedad, entró en el convento de la Encarnación con 18 años. Enferma de nuevo abandonó el convento y, por intercesión de San José, sanó. Tras múltiples vaivenes espirituales con 43 años sufrió su primer éxtasis y con 46 empezó las fundaciones de conventos de su orden reformada por ella.
Además de fundar conventos tuvo tiempo para escribir y ser la mística por antonomasia de nuestro siglo de oro. Realizó obras como: Camino de perfección, Las moradas, Las fundaciones, o el libro de su vida que le valió una denuncia ante la Inquisición por parte de la Princesa de Évoli, quien mucho, mucho, no la quería.
Murió la noche del 4 al 15 de octubre de 1582 (no es errata, resulta que la pobre santa murió en la noche en que se decidió ajustar el calendario Juliano al Gregoriano, que tenía un desajuste de 10 días).
Fue canonizada en 1622 y nombrada Doctora de la Iglesia en 1970, no lo fue antes por ser mujer.
El 11 de septiembre de 1636 Felipe IV emitió una orden por la que la nombraba patrona de la Comunidad de aldeas de Calatayud, por afecto y devoción. Se multaría con veinte sueldos jaqueses a quien no guardase la fiesta y se destinarían a obras pías y a la disposición de los curas y vicarios de donde fueran puestas.
El patronazgo duró hasta 1854, en que se disolvió la Comunidad, y se volvió a recuperar en 2005 con la creación de las Comarcas.
• San Torcuato. Según el Padre Faci en su estupenda obra Aragón Reino de Cristo, los Siete Varones Apostólicos que acompañaron a Santiago cuando fue visitado por la Virgen con el Pilar eran aragoneses. En concreto dos de ellos de nuestra comarca: San Hesiquio o Yscio de Torrijo y San Torcuato que habría nacido en Bílbilis.
Parece ser que acompañaron a Santiago, San Pedro y San Pablo los ordenaron sacerdotes y los devolvieron para que evangelizaran Hispania. Casi todos fueron al sur, salvo San Segundo que marchó a Avila.
Nuestro paisano recaló en Acci, que así se llamaba Guadix, y fue su primer obispo. Allí padecería martirio. En el lugar de su muerte, en una casa cueva, se construyó una ermita que lleva su nombre y en la que crece un olivo milagroso del que hace unos años nos iban a dar un esqueje para Calatayud, pero que todavía no ha llegado.
Para proteger sus restos de la invasión musulmana, y seguramente para acercarlo a su maestro Santiago, se trasladaron a la iglesia visigoda de Santa Comba de Bande (Orense) donde aún se conserva su sepulcro del que se dice que si se toca y luego se frotan los ojos, protegerá de enfermedades oculares. Finalmente fue depositada en el monasterio de Celanova.
Tiene iglesias dedicadas en Toledo y Zamora y un pueblo en la Rioja.
En Calatayud también tuvo una de las parroquias más antiguas. Su fiesta se celebra el 15 de mayo.
• San Pascual Baylón. Nació en Torrehermosa el 16 de mayo de 1540. Estuvo trabajando como pastor en Alconchel de Ariza donde, de manera autodidacta, aprendió a leer y a escribir. Marchó a Valencia y, en Monforte del Cid, tuvo una visión de Cristo en la Eucaristía. Solicitó entrar en la Orden Franciscana y vistió los hábitos en Elche. Dedicó su vida a la oración, a la escritura y a sus quehaceres como hermano lego.
Murió un 17 de mayo con 52 años y cuenta la leyenda que en su entierro abrió los ojos en el momento de la consagración. Fue beatificado veintiseis años después de su muerte y canonizado en 1690. Es el patrón de las asociaciones y congresos eucarísticos.
Dice la canción: Viva San Pascual Bailón, el patrón de los sogueros, lo dejaron los pastores, por malos trabajadores.
Dicho queda pues que en nuestra ciudad es el patrón de los trabajadores del cáñamo que tienen una antigua cofradía que data por lo menos del siglo XVIII, y que han dedicado el oratorio de Ruzola al culto a San Pascual. Es chocante que siendo un santo comarcano y de muy generalizada devoción, nuestra ciudad no le haya dedicado ninguna iglesia y que las imágenes que lo representan sean relativamente modernas.

• San Jorge. Parece ser que nació en Capadocia (Turquía) en la segunda mitad del siglo III y murió el 23 de abril del 303.
Al morir su padre, su madre lo llevó a Palestina y lo educó en la fe cristiana. Se enroló en el ejército y llegó a ser guardia personal de Diocleciano, gran perseguidor de cristianos. Enterado el emperador de las ideas de Jorge lo mando torturar y finalmente decapitar.
Aparece a caballo y con el dragón porque se dice que el bicho flamígero ocupó la fuente de una ciudad y con intención de apartarlo y conseguir agua, sorteaban a un paisano para que fuera devorado y así con la bestia entretenida poder abastecerse. Un día le tocó el turno a una princesa y la providencia quiso que apareciera Jorge a caballo y matara al dragón.
El culto a Jorge fue inmediato, ya existía en tiempos de Constantino, quien murió solo treinta y cuatro años después del santo, canonizado en el siglo V. Fue el protector de los cruzados, lo que le dio mucha popularidad. En Aragón se le tiene mucha devoción porque parece ser que apareció en la batalla de Alcoraz para ayudar a los aragoneses y Pedro I agradecido se hizo gran devoto suyo. A Jaime I se le apareció en la conquista de Valencia y los moros le contaron que lo habían visto en la de Mallorca. Pedro IV promovió su culto y adoptó como divisa una cimera con un dragón. Era patrón de los reyes de Aragón y con ellos de su reino.
En las Cortes que se celebraron en Calatayud en 1461 se instituyó como patrón del reino de Aragón y se mandó guardar y celebrar su fiesta.
La ciudad de Calatayud tenía voto de acudir a la iglesia de San Martín, junto con el preboste de la cofradía de Santiago, a celebrar la fiesta de San Jorge. Obsérvese el detalle de que se juntaban todos los santos ecuestres.
• Venerable Fray Pedro del Portillo. Nació en Calatayud el 1 de agosto de 1549. Con diecisiete años ingresó en el convento de San Pedro Mártir de Dominicos. Lo trasladaron a Valencia para estudiar artes, Teología y Filosofía bajo la dirección de San Luis Beltrán.
Ordenado sacerdote actuó de penitenciario en Monzón. Obtuvo el grado de predicador general y lo mandaron a fundar los conventos de Ayodar y Castellón de la Plana y como primer prior, al de Teruel.
Parece ser que era un excelente predicador y consejero, caritativo y entregado a los más pequeños. Murió en olor de Santidad el 21 de agosto de 1610. El entierro, que se celebró en Teruel, debió de ser todo un acontecimiento por lo que cuentan las crónicas.
Al convento de Calatayud que tenía varios cuadros con escenas de la vida de Fray Pedro, mandaron como reliquia una pierna y un pie.
Lo traemos esta tarde a este paseo porque, al contrario que al Venerable Ruzola a quien conocemos casi todos, pocos son los que conocen al otro venerable bilbilitano.

3. AULA CULTURAL SAN BENITO

(Políticos)
Este aula cultural San Benito, fue el templo del monasterio del mismo nombre, hoy reconvertido en el edifico que alberga el Hotel Benedictino. Fue a la vez parroquia y capilla del monasterio; en el año 1601 se edificó la capilla de San Íñigo, patrón de Calatayud, colocando en el altar y en el arco de entrada las armas de la ciudad.
Hemos recogido en esta ocasión un grupo de personajes influyentes en la ciudad de Calatayud que se podrían encasillar en el terreno de la política.
• Darío Pérez. Nació en 1869, según unos, o tres años después, según otros. Fundó el diario bilbilitano La Justicia, dirigió el Heraldo de Aragón y El Liberal de Barcelona. Trabajó para revistas nacionales, americanas y filipinas y escribió algunos libros.
Republicano, fue Diputado a Cortes en distintas ocasiones y estuvo en las constituyentes de la II República. No quiso ser ministro ni embajador para continuar ejerciendo como periodista.
A él se debe el homenaje a la mujer bilbilitana (en desagravio por la leyenda de la Dolores), la creación del cuartel y también fue el promotor de la fiesta del árbol en Aragón.
Se le nombró hijo predilecto de Calatayud en 1922 y recibió la Legión de Honor francesa.
Falleció en Madrid en 1945.
Hubo otro bilbilitano diputado en la época: Mariano Gaspar Lausín.
• Juan Ruiz de Calcena. Nació en Calatayud a mediados del siglo XV. Secretario de Fernando el Católico fue escribano y sellador del rey hasta 1504 en que pasó a ser secretario de la Real persona. También fue escribano y secretario de Isabel. En 1496 fue nombrado secretario para asuntos exclusivos de la Corona de Aragón. Estuvo treinta y seis años al servicio del rey, posteriormente colaboró con el Cardenal Cisneros que lo mantuvo al servicio de España, a pesar de que las lenguas de doble filo lo acusaban de cohecho, y siguió trabajando para Carlos I.
Se casó con una noble siciliana, Eleanora di Castellar i Ventimiglia, Baronesa de Riesi; con ella tuvo dos hijas: Juana y Ana. Enviudó y volvió a contraer matrimonio con Catalina de Urriés.
Falleció en 1519 y años después su segunda mujer encargó a Esteban de Obray, uno de los artífices de la portada de Santa María, un lujoso sepulcro en el monasterio de Santa Clara de nuestra ciudad. Al hundirse el convento se rescataron dos leones del mencionado sepulcro que se colocaron a los lados del reloj del ayuntamiento.
Compañero de Juan fue otro bilbilitano, Miguel Pérez de Almazán, seguramente judío converso y también secretario de los Reyes Católicos. Hombre de confianza de Fernando, desde 1493 hasta su muerte todo lo importante del país había de pasar por las manos de Miguel.
Casó con Gracia, tuvo 2 hijas y consultó con Antonio de Nebrija la mejor manera de educarlas y éste le escribió De liberes educandis. Falleció en Madrid en 1514.
Ambos fueron recomendados a la Corte por Juan de Coloma, natural de Borja y que estaba ya al servicio de Fernando. Parece ser que entre los tres llevaron a cabo el documento definitivo para la expulsión de los judíos.
Tuvo don Fernando dos bilbilitanos más a su servicio, Pedro de Aniñón y Pedro Gormedino, de quienes no hemos encontrado más datos.
• Pedro IV. Nació en Balaguer en 1319 y falleció en Barcelona en 1387. Proclamado rey en 1336 añadió a la Corona: Mallorca, el Rosellón, Atenas y Neopatria.
Amante de la cultura clásica puso guardia permanente en la acrópolis de Atenas.
Se enfrento con Pedro I el cruel de Castilla a cuenta de recuperar las tierras de Murcia, este hecho dio lugar a La Guerra de los dos Pedros que duró alrededor de 13 años y terminó con La paz de Almazán sin tener un claro ganador porque el cruel fue asesinado por su hermano (en el momento de la famosa frase Ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor, pronunciada por Bertran du Guesclin) y el ceremonioso no consiguió Murcia.
Calatayud y su comarca, como tierras de frontera, sufrieron mucho los rigores de esta guerra y, tras un épico y heroico sitio, fue conquistada por los castellanos en 1362 permaneciendo en su poder durante cuatro años.
Liberados en 1366, Pedro IV nos otorgó el título de ciudad.
• Fernando de Guanarteme. Thenesor Semidán, nació en Galdar hacia 1420.
Junto a su hermano heredó de su padre la isla de Gran Canaria. Tras continuas luchas de poder, se erigió como único rey. Las luchas continuaron y, cuando en 1482 Hernán Peraza inició la conquista de la isla, se encontró con un pueblo debilitado, no le resultó difícil conquistarla y capturar a Thenesor. Lo llevó a la península y allí fue bautizado y convertido en Fernando de Guanarteme. Regresó a la isla (dejando a su mujer embarazada) y ejerció de pacificador y mediador para conquistarla definitivamente.
Volvió a por su mujer e hija y participó en la conquista de Tenerife, donde murió, siendo enterrado en San Cristobal de la Laguna. En Canarias, la verdad es que muy bien visto no está.
Hasta aquí la historia. Por demostrar queda lo que la tradición nos dice: al llegar la primera vez a la península fue llevado a presencia del rey Católico que, mire usted por donde, se encontraba en Calatayud. Aquí se le bautizaría con el nombre de Fernando (por razones evidentes) aquí le regalaría el rey el Santo Niño Jesús de los Reyes, de gran devoción en Galdar y aquí firmaría la cesión de Gran Canaria.
Es leyenda o tradición oral, pero si non e vero e ben trovato y es una historia de las que gusta contar y de la que sentirse orgulloso aunque haya dudas de su certeza.
Tuvo don Fernando una plaza en Calatayud que volvió a su antiguo nombre de La Correa, y un bonito monumento con su efigie que ahora se encuentra en el parque de las Islas Canarias entre el río y la calle Galdar.
Bernardo de Cabrera. Nació en Calatayud en 1298. Marinero, participó en la conquista de Mallorca llevada a cabo para destronar a Jaime III, comandó la escuadra aragonesa en la toma de Alguer (Cerdeña). Fue consejero y valido de Pedro IV, pero como no apoyó a Enrique de Trastámara y a Carlos el malo de Navarra, cayó en desgracia y fue ejecutado como traidor en Zaragoza en 1364. Poco después el rey se daría cuenta de su error y restituyó a su familia todos los bienes que le habían sido incautados.
Por su mediación en 1361 se firmó La paz de Deza (otros la llaman de Terrer) que parecía iba a poner fin a La guerra de los Pedros.
Parece ser que nuestro protagonista se dedicó a recopilar todos los títulos y herencias que su familia había perdido con los años. Una vez conseguido y heredado el título de Vizconde de Cabrera, se retiró al monasterio de San Salvador de Breda, donde fue a buscarlo Pedro IV para nombrarlo su mayordomo y primer consejero. Su madre, Doña Leonor, está enterrada en un precioso sepulcro en la catedral de Gerona.
Antonio Mira de Amescua, en el siglo de oro escribió dos obras de teatro tituladas: La próspera fortuna de Don Bernardo de Cabrera y La adversa fortuna de Bernardo de Cabrera.

4. SALÓN ROJO DEL CASINO
(Músicos)
El Palacio del Barón de Warsage, defensor del puente de piedra de Zaragoza en la guerra de la Independencia, ocupa el antiguo solar del hospital de Nuestra Señora del Clero cuya fábrica en su primitivo proyecto quedó inacabada. Presenta una portada neoclásica entre columnas de orden toscano alternando en el friso metopas decoradas con lises, rosetas y discos; sobre el balcón principal el blasón quedó sin labrar. Es de principios del siglo XIX. Estos salones, ahora destinados al Casino Bilbilitano, visitados por nobles y personajes de renombre, habrán contemplado grandiosas recepciones, lujosas fiestas y bailes y escuchado la música de afamados compositores, algunos de ellos, sin duda, aragoneses como los que nos acompañan esta tarde.
• Francisco de Val. Francisco García de Val nació en Villafeliche en 1898. Fue cantante, compositor y poeta-letrista. Autor de cerca de cuatrocientas canciones, su vida es un auténtico misterio. Se sabe que trabajó de herrador en Sierra de Luna a la que dedicó la famosísima canción El Ebro guarda silencio, cuya partitura dio a Rosita Ferrer consiguiendo ambas un gran éxito.
Parece ser que vivió en Barcelona. Se sospecha que, huyendo de la guerra, marchó a Hispanoamérica. Por sus poemas, se intuye que tuvo un hijo. Se dice que llevó en Madrid una vida bohemia intentando vender sus canciones y también que sus restos reposan en el osario del cementerio de la Almudena. Pero casi todo son conjeturas.
Entre sus canciones, éxitos como Viajera, Una lágrima cayó en la arena, Que bonita que es mi niña, Las palomas del Pilar o la ya mencionada a Sierra de Luna.
Rosita Ferrer, Lolita Sevilla, Lolita Garrido, Gracia Montes, Corita Viamonte, Antonio Machín o Alicia González han sido algunos de los intérpretes de sus canciones. Alcanzó el éxito con Viajera interpretada por Lolita Garrido.
Falleció en Madrid en 1984.
• Juan de Navas. Juan Francisco Gómez de Navas y Sagastiverri, nació en Calatayud el 23 de octubre de 1647. Fue un compositor y arpista que trabajó en la Corte.
Con veintidós años ingresó como arpista en la Real Capilla de Cámara, donde posteriormente obtuvo la plaza de titular hasta su muerte.
Su padre también fue músico en la Corte y se dedicó más a la música religiosa mientras que el hijo compuso para teatro y zarzuela, cosechando grande éxitos, hasta la llegada a la Corte de Sebastián Durón quien lo relegó a un segundo plano. A pesar de esta competencia compusieron juntos una zarzuela titulada Apolo y Dafne.
Años antes había compuesto, para celebrar el cumpleaños de Carlos II, Destinos vencen finezas una comedia innovadora en muchos aspectos. La más representada de sus obras fue Duelos de Ingenio y Fortuna. Murió en Madrid en 1709.
• José de Nebra. José Melchor Baltasar Gaspar de Nebra Blasco nació el 6 de enero de 1702. Su padre, natural de La Hoz de la Vieja (Teruel) vino a Calatayud como organista de Santa María, se casó en nuestra ciudad con Rosa Blasco y tuvo 6 hijos; suponemos que a todos ellos enseñaría música pero destacaron nuestro protagonista y sus hermanos Francisco Javier y Joaquín Ignacio.
Con 17 años se convirtió en organista de las Descalzas Reales de Madrid y compuso música escénica que vendió por los teatros de la capital. Fue nombrado segundo organista de la Capilla Real y, tras el incendio del Alcázar, se dedicó a componer  responsabilizándose del archivo musical de la capilla.
Compuso más de ciento setenta obras litúrgicas destacando el Requiem por Bárbara de Braganza. Escribió también zarzuelas y óperas entre las que destacan Iphigenia en Tracia y Viento es la dicha de amor.
Desde hace 20 años podemos disfrutar de grabaciones de sus obras.
Además de una calle, el festival de música barroca que se celebra anualmente en esta ciudad, llevan su nombre.
• Preciosilla. El 7 de junio de 1893 nacía en Calatayud Manuela Tejedor Clemente a la que un amigo suizo puso el nombre de Preciosilla por su belleza y por el personaje de Cervantes.
Con quince años debutó en el Petit Palais de Madrid, donde la descubrió Quinito Valverde, con quien marchó a París. Compuso para ella canciones picantes y le enseñó… latín; a cantar aprendió cuando regresó a Madrid, aunque nunca destacó por su voz, más bien lo hizo por su desparpajo, belleza y ese no importarle actuar con poquita ropa, de hecho se cuenta que en Valencia con La Chelito tuvieron que clausurar el teatro por lo escandaloso de la actuación.
Trabajó en América de donde volvió con una fortuna muy apañada conseguida con todas sus artes. Estuvo ejerciendo hasta después de la Guerra, pero ya el cuplé dejaba de llevarse y cambió los escenarios por los negocios.
Falleció en 1952 y dejó a su hermana Mercedes (de nombre artístico Museta, ya que también fue cupletista aunque se biencasó pronto y se retiró) más de cinco millones de pesetas. Su hermana le construyó un mausoleo y al morir legó el dinero de ambas a la beneficencia.
• Ofelia de Aragón. Jacinta Roy Yagüe nació en el Monasterio de Piedra aproximadamente en 1888. No está muy claro porque ya se sabe como son las artistas con eso de confesar la edad. Despuntó muy pronto como jotera y con quince años tuvo a su hijo. Se trasladó a Madrid y ganó un premio de jotas en la Ciudad Lineal. Aprendió cuplé y se convirtió en la estrella del Romea. Durante los años 20 viajó por Sudámerica y Francia y cosechó grandes éxitos. En los 30, los hermanos Álvarez Quintero, a la letra, y el riclano Genaro Monreal, a la música, le hicieron la famosa canción Mesonera de Aragón.
Cultivó varios géneros y destacó sobre todo por ser quien introdujo los cantos regionales en sus espectáculos. Álvaro Retana la consideraba la cantante más completa de su tiempo y destacó de ella sus continuas ganas de aprender.
Fue empresaria del Teatro Romea haciendo debutar en uno de sus espectáculos al genial Miguel de Molina.
Hizo muchísimo dinero, lo que le acarreo algún disgusto durante la guerra, y en esos duros años de contienda se casó con el propietario del afamado laboratorio fotográfico Casa Zato. En el 46 se retiró del mundo del espectáculo y murió olvidada en 1980.

5. BODEGA DE SAN JUAN
(Escritores)
Casi todos los presentes conocemos bien este hermoso templo barroco y sabemos que es uno de los edificios levantado por la Compañía de Jesús durante su estancia en Calatayud, anteriormente dedicado a la Virgen del Pilar y poco después de ser expulsados los jesuitas, a San Juan Bautista. Pero no muchos nos habremos adentrado en la cripta o en la bodega. Hoy vamos a hacerlo. Visitaremos la bodega, perfectamente saneada, ya que el espacio de la cripta alberga el sistema de calefacción del edificio y ha quedado algo mermado. En ella hablaremos de nuestros escritores a quienes, seguro, les traería más de una inspiración semejante espacio.

• Vicente de la Fuente y Condón. Ha sido mencionado entre los ilustres bilbilitanos de la galería del salón de plenos, pero hemos considerado incluirlo en este apartado ya que, sin su presencia, quedaría incompleto.
Nació en Calatayud el 29 de enero de 1817. Estudió Filosofía, Teología y Derecho además de lenguas orientales como hebreo y árabe. Fue catedrático en Salamanca y Madrid y, en esta última, rector de la Universidad central. Perteneció a la academia de la Historia y a la de Ciencias Morales y Políticas. Escribió unos ochenta libros, de los que destacamos la Historia de Calatayud (fuente de la que bebemos los interesados por esta ciudad) y La sopa de los conventos, recientemente reeditada. Fue un apasionado estudioso de la vida y la obra de Santa Teresa de Jesús y gran amigo de Balmes y Quadrado.
De profunda fe, ejerció como secretario de las conferencias de San Vicente de Paul y, al suprimirse éstas, colaboró con la fundación de la Asociación de Católicos y los estudios católicos.
Con 43 años se casó con Eusebia Marugán.
Redactó el Estatuto nacional de bibliotecas, archivos y museos.
Aunque se da por hecho que falleció el día de Navidad de 1889, algunos estudiosos dan la fecha de hoy. Fue enterrado en la sacramental de San Justo de Madrid y en 1922 se trasladaron sus restos, con gran boato, a Calatayud, para descansar en el claustro de Santa María.
• Valentín Gómez y Gómez. Nació en Pedrola en 1843 y desde los tres meses residió en Calatayud, por lo que siempre se consideró bilbilitano.
Estudió Filosofía y leyes y desde muy joven sintió vocación por la escritura.
De ideas carlistas, llegó a tener una estrecha relación con el pretendiente Carlos VII y con su esposa. Tras La Gloriosa de 1869 fue elegido diputado por Calatayud. Pasó por la cárcel y a la salida volvió a ser elegido diputado por el partido conservador. Se le puede considerar el precursor de la democracia cristiana en España.
Como escritor, además de colaborar en diversos periódicos y revistas, realizó algunas novelas y libros históricos y religiosos pero destacó sobre todo como autor teatral. Fue nombrado académico de la Real Academia Española de la lengua. También Gobernador Civil de la Coruña, donde falleció en 1907.
Veinte años después de su muerte el ayuntamiento le dedicó un homenaje por todo lo alto al que asistió lo más granado de la literatura y la política nacional, incluso Alfonso XIII envió un telegrama.
• Leonor López de Córdoba. Hija del mayordomo de Pedro I el cruel y maestre de las Órdenes de Calatrava y Alcántara, nació en Calatayud en 1362. Su madre, doña Sancha Carrillo, era sobrina de Alfonso XI.
Cuando contaba siete años, su padre concertó su boda con Ruy Gutiérrez de Hinestrosa, hijo de otra influyente familia castellana y alcalde mayor de Córdoba.
Los López de Córdoba cayeron en desgracia con el advenimiento al trono de Enrique II. Martín, el padre de Leonor, fue ajusticiado en la plaza de San Francisco de Sevilla y el resto de la familia fue desposeída de sus bienes y sufrió cautiverio en las atarazanas de la misma ciudad. Después de ocho años, que duró el castigo, solo habían sobrevivido Leonor y su marido.
Se trasladó a Córdoba con una tía suya y su objetivo en la vida fue recuperar el patrimonio y el poder perdido.
Cuando murió el rey, Leonor consiguió el favor de la viuda y regente Catalina de Lancaster, llegando a ser valida de la misma. Su opinión política era la más importante para la reina, esto le permitió conseguir mucho poder y mucho dinero. La llegada a la Corte de Inés de Torres, amiga de la reina, hizo que Leonor volviese a caer en desgracia y marchó de nuevo a Córdoba donde falleció en 1430. Fue enterrada en la capilla de Santo Tomás de Aquino del convento de San Pablo.
Escribió o dictó sus memorias, lo que la convierte en una de las pocas escritoras de la Edad Media y su obra seguramente sea la primera autobiografía.
• José Muñoz Román. Nació en la bilbilitana calle de Gotor el 26 de enero de 1903.
Motivado por los cuentos que le contaba su abuelo y por la vida misma sintió desde pequeño la vocación de autor teatral y así montaba improvisadas obras en la calle. Se tiene memoria de una representada ya de joven que se titulaba Los amores del cura de San Andrés y la tía Pirrana.
Estudió en Calatayud y Zaragoza y aprobó con el número uno unas oposiciones a Correos. Se fue a Madrid como era su deseo porque allí se cocía el teatro nacional.
Con dieciocho años estrenó su primera obra en la capital, Quereres primeros. Cuando llevó su tercera obra a un empresario le preguntó “¿Y quien quiere que le ponga música?”. “Hombre, ya ve, por mi el maestro Alonso”, dijo nuestro paisano. Y poco después se estrenaba con música de Francisco Alonso La suerte negra. Luego, zarzuelas y revistas hasta que en el año 31 hizo historia con el estreno de Las Leandras.
Casi a éxito por año, en los 40 llegó a batir todos los record del teatro español. Obras como Luna de miel en el Cairo, Doña Mariquita de mi corazón, o Cinco minutos nada menos fueron grandísimos éxitos, que continuarían en los 50 con títulos como A vivir del cuento, Ana María o La chacha, Rodríguez y su padre.
Fue consejero de la Sociedad General de Autores Españoles y empresario del Teatro Martín de Madrid.
Siempre tuvo claro que escribía para divertir. Fue propuesto como hijo predilecto de Calatayud, pero López Landa, que ya lo era, dijo que no compartía honores con un revistero y José Muñoz Román, quien había recibido todos los premios, menciones y homenajes que se daban en la época , se quedó sin el que más le importaba: el de sus paisanos.
Falleció en Madrid en 1968.

6. SEMINARIO DE NOBLES
(Miscelánea)
El Real Seminario de Nobles de la Purísima Concepción se inauguró el día de la Inmaculada de 1752. En los ocho primeros años tomaron la banda 232 caballeros seminaristas. El primer rector fue Agustín Abad, nacido en Estadilla (Huesca), y quien escribió la vida del venerable jesuíta Francisco Juárez, dos novenas a San Francisco de Borja, las constituciones del Seminario y la vida del seminarista fallecido prematuramente, Ignacio de Loperena. La procedencia de los estudiantes era dispar, vinieron de distintas provincias españolas y de diversos puntos de Aragón; una amalgama de culturas e intenciones, como la miscelánea de personajes que a continuación vamos a desglosar.
Los nacionales
Ricardo Anlló Orrio, Nacional I, nació en Calatayud en 1891, inició carrera como banderillero presentándose en Madrid en 1913. Tomó la alternativa como matador cinco años después siendo apadrinado por Gaona. Pascual Marquina le compuso un pasodoble. Se casó con doña Julia, que era una actriz de revista conocida como Julita Fons, quien estrenó entre otras cosas La corte de Faraón, y se retiró en 1927 para cuidar de sus múltiples posesiones. Fijó la residencia en Bobadilla del Monte donde falleció en 1977.
De estirpe torera, su hermano Eduardo, Nacional III, nació en Sabiñán y fue banderillero y peón de brega. Ramiro, Nacional chico, nació en Madrid y fue novillero, y Emilio fue el apoderado de todos. Hemos dejado para el final a Juan, quien se puso apodo de carretera local, Nacional II y fue un buen torero. Murió a consecuencia de las heridas recibidas en la plaza de toros de Soria, pero no lidiando.
Toreaba Emilio Méndez cuando un grupo del público comenzó a insultar al diestro. La cosa fue a mayores y nuestro Nacional, que asistía como espectador, se encaró con el grupo y le dio un bastonazo a uno de los exaltados, por cierto médico, quien le devolvió un botellazo. De la enfermería de la plaza salió Juan para la cárcel y el médico para el hospital. Pero al día siguiente el empeoramiento de nuestro torero cambió las tornas. Ni siquiera el médico que la familia había enviado desde Madrid pudo hacer nada por salvar la vida de Nacional II. Era octubre de 1925.
• Benito López Franco. Nació en Cetina y se colocó como cocinero en las termas de Alhama. Guapo, mocetón (medía 1,90) y con buena voz para la jota, conoció en las termas a Bernabé Martí y a Imperio Argentina, quien le propuso rodar una película. Pero la mili obliga y al muchacho le tocó Melilla, donde marchó como legionario en 1949.
Parece ser que la hija de un mando, comprometida con otro mando, se enamoró perdidamente de Benito y por ello fue que lo suicidaron el día de San Antón de 1950. La versión oficial dice que se quedó solo en el botiquín y se ahorcó con la cadena del váter, estudios posteriores indican que le rompieron la cabeza y un brazo. El caso es que lo enterraron en el cementerio de Melilla. En esas tierras existe la tradición de encomendarse a algunos muertos aunque no sean santos oficiales, y no se sabe muy bien cuando empezó la cosa pero los melillenses aseguran que Benito obra milagros estando siempre su tumba repleta de flores y exvotos. En 1977, cuando por fin la familia pudo ir a la ciudad autónoma a esclarecer los hechos se encontraron cerca de 3.000 personas que habían acudido para rogarles que no se llevaran el cuerpo. Sigue siendo, en la actualidad, mucha la devoción que se tiene al soldado de los milagros.
• Pepe Carrol. José Arsenio Franco Larraz nació en Calatayud en 1957. Estudió Ingeniería de Caminos aunque rápidamente empezó a prepararse para su gran afición: la magia. Su amor por este arte y por la fantasía inspiraron su nombre artístico, ya que adoptó el apellido Carrol como homenaje al autor de Alicia en el país de las maravillas.
Empezó su aprendizaje en la Asociación Mágica Aragonesa y completó su formación en la Escuela Mágica de Madrid, dedicándose, sobre todo, a la magia de cerca y a las cartas con las que fue un referente y por las que obtuvo abundantes premios en los años 80. Al final de esta década saltó a la fama en programas como Un dos tres… o Sorpresa sorpresa, aunque su programa mas recordado sería Genio y figura del que salieron humoristas como Paz Padilla o Chiquito de la Calzada. En televisión estuvo trabajando hasta 1996 con Aquí no hay quien duerma. Luego volvió al teatro y a las salas de fiestas. Actuó en Las Vegas, Europa e Hispanoamérica.
La muerte de su madre lo sumió en una profunda tristeza que fue mermando su estado de salud hasta morir de un infarto la noche de Reyes de 2004.
• Mahoma Rami. Aparece mencionado en 1403 entre los maestros de obras consultados sobre la ruina del cimborrio de La Seo, y seis años después como artífice de los acabados interiores. Es considerado como el responsable de la implantación de la arquitectura mudéjar y como el arquitecto de Benedicto XIII, lo que lleva a pensar que pudiera ser de Zaragoza o del señorío de los Luna.
Son obras suyas documentadas el cimborrio y el ábside de La Seo, la tristemente desaparecida iglesia de San Pedro Mártir de Calatayud, y la iglesia de Santa Tecla de Cervera de la Cañada, en la que aparece su firma, justo en el antepecho del coro.
Se le atribuyen la iglesia de la Asunción de Quinto, parte de la de la Virgen de Tobed, la de San Félix de Torralba, y los palacios de los Luna en Illueca y Daroca.
Recientes investigaciones le atribuyen también nuestro adorado claustro de Santa María.
• Doña Endrina. No sólo de La Dolores en la literatura vive Calatayud. Muuuuchos siglos antes, en el XIV una gentil moza viuda aparecía en El Libro del Buen Amor.
Esta obra del méster de clerecía es la biografía ficticia de Juan Ruiz, el arcipreste de Hita, quien se retrata como don Melón de la Huerta que, por mediación de la vieja Trotaconventos, buscará el amor de Doña Endrina, joven viuda bilbilitana, y que describe así:
¡Ay Dios, cuan hermosa viene Doña Endrina por la plaza!
¡Ay qué talle, qué donaire, que alto cuello de garza!
¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandanza!
Con saetas de amor hiere, cuando los sus ojos alza.
Es un libro delicioso, precedente y ejemplo, entre otros, de La Celestina, del que recomendamos la lectura.

7. PALACIO EPISCOPAL
(Científicos)
El edificio del Palacio Episcopal se levantó sobre el solar de la antigua zuda musulmana, según dice la tradición. Es un magnífico edificio de mampostería y ladrillo, con ventanas de piedra, en el que destaca el cierre del cuerpo de escaleras, diseñado al estilo barroco, con una bóveda de media naranja, con varias molduras. La construcción fue ordenada por Francisco Porro y Reinado, como lo acreditan sus armas, que se ven sobre el dintel de la puerta y quien fue nombrado en 1803 Obispo de Tarazona. Entre otras, ha sido sede del Museo de Arte Sacro y en la actualidad otro de los edificios en vías de desaparición si antes no se pone remedio. Estaríamos encantados de que ocurriera un milagro y pudiésemos verlo en todo su esplendor. Hasta ese día, pondremos los pies en la tierra y esta tarde recordaremos a algunos destacados bilbilitanos o personas relacionadas con esta ciudad y con el ámbito científico.

• Emilio Jimeno. Hijo predilecto de Calatayud, ciudad donde nació en 1886. Licenciado en Ciencias Exactas y Químicas por la Universidad de Zaragoza, se trasladó posteriormente a Madrid a realizar el doctorado. Completó su formación en Alemania, Nueva York y Washington.
Fundador del Instituto de la Metalurgia y Construcción Mecánica, escribió varias obras y tratados de ciencias y perteneció a diversas reales academias de ciencias españolas y extranjeras.
Ocupó cátedras de Química Inorgánica en las Universidades de Oviedo y Barcelona. Dedicó su vida a la enseñanza y, por los relevantes servicios prestados a la misma, recibió a lo largo de su vida multitud de títulos, galardones y reconocimientos, como la denominación de la antigua Escuela de Maestría Industrial, actual Instituto de Educación Secundaria Emilio Jimeno.
Veraneando en su ciudad natal, le sorprendió la guerra civil y al no poder acudir a Barcelona, se ofreció para impartir enseñanza en un nivel inferior, haciéndose cargo de la Cátedra de Física y Química del instituto de bachillerato bilbilitano.
Finalizada la guerra, regresó a Barcelona para hacerse cargo del Rectorado de su universidad. En 1941 se trasladó definitivamente a Madrid, ciudad en la que residió hasta su muerte. Sus restos descansan en el cementerio de la Soledad de Calatayud.
• Hermanas Catalán de Ocón y Gallolá. Blanca y Clotilde nacieron en Calatayud en 1860 y 1863 respectivamente. Pronto se trasladaron a Monreal del Campo y más tarde a Valdecabriel donde construyeron un hermoso chalet aunque fijaron su residencia en Barcelona.
Educadas en una familia de buena posición recibieron de su madre, que había estudiado Botánica en Suiza, el amor por la naturaleza.
La mayor, Blanca, fue una apasionada botánica y reunió una colección de plantas que fue publicada en varias revistas, recibiendo los halagos del naturalista y canónigo de Albarracín, Bernardo Zapater y, sobre todo, del alemán Mauricio Willkom, el mayor estudioso de la botánica española. Tan importantes fueron las aportaciones de Blanca que Willkon bautizó una planta en su honor, la Saxifraga Blanca Will. Y el botánico Pau le dedicó la Linaria Blanca. Se casó con el juez de Cartagena al que trasladaron a Vitoria donde murió nuestra botánica a la temprana edad de 44 años.
Clotilde, la menor, fue una excelente escritora y poetisa auenque hoy la recordaremos por su afición a los insectos. Notable coleccionista entomológica, destacó sobre todo en el conocimiento de nocturnas y lepidópteros. La hija del Cabriel, como firmaba sus escritos, se trasladó a Figueras al morir su madre. Desde Cataluña invirtió en la madrileña Ciudad Lineal en la que llego a tener una calle con su nombre, desaparecida ya, sin conocerse el motivo, del callejero madrileño.
Ambas hermanas son consideradas las primeras mujeres españolas que ejercieron activamente la Botánica y la Entomología.
• Luis Guedea Calvo. De familia de médicos por ambas ramas, nació en Calatayud el 3 de febrero de 1860. Estudió bachillerato en nuestra ciudad y Medicina en Madrid, carrera que acabó con sobresaliente y premio extraordinario. Durante los estudios fue presidente del Ateneo de Internos e inmediatamente después de graduarse sacó el número uno en la oposición a médico de la beneficencia municipal.
Ganó las oposiciones a la cátedra de Clínica Quirúrgica de la facultad de Cádiz, trasladándose poco después a la Universidad de Barcelona. Fue también catedrático de clínica de Ginecología y Obstetricia de Zaragoza y finalmente conquistó la cátedra de Clínica Quirúrgica en la universidad central de Madrid.
Adquirió notable fama como cirujano, colaboró asiduamente con las mejores revistas científicas y fue un adelantado al estudiar la analgesia por vía raquídea, lo que viene siendo el precedente de la anestesia epidural. Coqueteó brevemente con la política y fue elegido diputado por Calatayud en 1886. Ingresó en la Real Academia de Medicina y falleció el día que cumplía 56 años.
“Nadie olvidará el amable trato de Guedea, su disposición a practicar el bien y el entusiasmo con que ejerció la medicina” dijeron de él los periódicos.
• Hermana Carmen. Tuvimos en Calatayud una calle dedicada a una enfermera, Agustina Simón, que algunos hacen nacer en nuestra ciudad y otros en Zaragoza. De familia carlista, simpatizó rápidamente con el alzamiento y trabajó mucho en los frentes más peligrosos, como Belchite, en el que fue hecha prisionera y trasladada a Hijar donde la fusilaron el 3 de septiembre del 37.
Dos años después llegaría a Calatayud la hermana Carmen Fernández.
Esta pequeña mujer había nacido en Fitero donde las hermanas de la Caridad de Santa Ana habían fundado en 1887. Profesó como religiosa de la Madre Rafols y fue trasladada como enfermera al hospital municipal de nuestra ciudad al terminar la guerra civil. Aquí ejerció con fuerza su profesión durante más de 50 años.
En 1989 el entonces alcalde, José Galindo, le entregó una placa como reconocimiento a su entrega, en una ceremonia íntima llevada a cabo en el comedor del hospital, ocupado por sus compañeras de comunidad y sus compañeros de trabajo. Poco antes de cerrar el hospital una fractura de cadera la retiró definitivamente de su labor asistencial. Tenía cerca de 90 años. Poco después, en la nueva residencia san Íñigo de esta ciudad, que consideraba suya, fallecía la hermana Carmen Fernández.
• Benito Vicioso Trigo. Pertenece don Benito a esa clase de personajes de los que siempre se querría saber más.
Nació en Calatayud en 1850 y quedó pronto huérfano de madre, siendo criado por una madrastra que nunca le dio cariño. Tal vez esta situación marcó su carácter y la continua mala suerte que arrastró. Decía “Si hay 20.000 personas en una calle, la teja me caerá a mi, pero no sólo la teja, también dos metros de alero”.
Sintió desde niño vocación sacerdotal y para ello se preparó, pero cuando estaba a punto de ordenarse la familia lo convenció para que lo dejara, debido al clima anticlerical que se vivía entonces. Cambió los hábitos por la Química y la Farmacia.
Se casó muy joven y alquiló la farmacia Artieda en cuyo escaparate, y gracias a él, se vio por primera vez la luz eléctrica en Calatayud, iluminando a la Virgen de la Peña.
Hombre sabio, dedicó su tiempo libre a la botánica, convirtiéndose en un referente nacional. Habría llegado muy lejos si hubiese publicado más trabajos, pero estaba erróneamente convencido de que no escribía bien.
Más sabio y estudioso que negociante, no pudo vivir de la farmacia y ya de mayor fue contratado como químico de la azucarera, cargo del que fue injustamente expulsado.
La falta de salud, de recursos y la viudedad le hicieron desterrarse a Madrid a vivir con sus dos hijas y al amparo de sus dos hijos: Manuel, farmacéutico y poeta que moriría muy joven, y Carlos con el que años después marcharía a Canfranc.
Murió en 1929 este hombre que, además de gran botánico, químico y farmacéutico, fue concejal y encargado de organizar la procesión del Santo Entierro a la que incorporó buena parte de los personajes bíblicos.

8. SAN ALBERTO DE CARMELITAS DESCALZAS
(Artistas)
Este convento perteneció a los padres Carmelitas Descalzos desde el año 1600 al 1835, en que se desamortizó. En 1880 se trasladó a él la comunidad de Carmelitas Descalzas que lo ocuparon hasta su marcha. El templo es de nave única, de cabecera recta, con crucero poco saliente y con capillas laterales. Consta de cinco tramos cubiertos con bóveda de lunetos, más el crucero cubierto con cúpula sobre pechinas. Un coro alto a los pies, ocupa los dos últimos tramos. Una de las capillas laterales del lado derecho alberga desde hace años el paso procesional de Jesús con la cruz a cuestas, del artista bilbilitano Gabriel Navarro. En la actualidad constituye un dignísimo museo de algunos de los pasos que forman parte de la Semana Santa bilbilitana.

Los monumentos, el paisaje, la luz especial y la herencia generacional de cuatro culturas hacen de Calatayud cuna apropiada para notables artistas. Trataremos de algunos que abrieron sus talleres en Calatayud: escultores, pintores, tallistas… Y ya que lo hemos nombrado, comenzaremos por
• Gabriel Navarro. Escultor activo en nuestra ciudad a finales del siglo XVIII. Discípulo de los Ramírez de Zaragoza. Su principal obra es la Asunción de María del retablo mayor de la Colegiata de Santa María. También realizó las imágenes de San Lamberto y San Isidro del retablo de la iglesia de San Juan el Real, que en la actualidad se encuentran en la antecámara de la sacristía de dicho templo. Para la Semana Santa realizó el paso de Jesús con la cruz a cuestas ayudado por el Cirineo y la talla de Nuestra Señora de los Dolores que restauró Alegre en 1846.
• José Manuel Alegre y Albano. Nacido en Calatayud en 1794. Fue alumno de Gabriel Navarro. Debido a los lazos de su familia política con la iglesia realizó diversos trabajos para distintas instituciones religiosas bilbilitanas. Se formó como escultor en la Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis, de donde, posteriormente, fue académico y director de escultura. De su extensa obra para Calatayud citaremos el frontal del altar mayor de la iglesia de San Juan el Real, la peana del Corpus Christie, la imagen de la Virgen del Amor Hermoso de la iglesia de San Pedro de los Francos y distintas restauraciones para la Semana Santa, como La Oración de Jesús en el Huerto o El Prendimiento, entre otras. También realizó trabajos en Zaragoza como Virtudes para el retablo de la capilla de San José de la Basílica del Pilar y varios encargos para la Hermandad de la Sangre de Cristo. Dos de sus hijos continuaron el oficio de su padre que falleció en el año 1865.
• Violante de Algaraví. Pintora bilbilitana del siglo XV. Procedente de una familia bien relacionada y con aspiraciones de nobleza, los Sánchez de Algaraví, a la que también perteneció el caballero Miguel Sánchez de Algaraví, quien fundó en 1412 una cátedra de teología en Santa María, a la que dotó con un huerto y una biblioteca, compuesta por 76 volúmenes lo que por entonces era un gran número de libros y que constituyó el preludio del Estudio General de Calatayud, por bula de Benedicto XIII, el Papa Luna (durante este año se vienen realizando diversos actos y exposiciones como conmemoración del VI centenario de dicho Estudio General).
Distintas circunstancias hicieron que Violante casase muy joven y enviudase por dos veces.
Fue una mujer religiosa, culta y preocupada por la educación de su hijo, generosa y querida. Hizo testamento a la edad de 33 años y por éste se tiene conocimiento de que pintó tapices y cortinas, pero seguramente también tablas, ya que entre los bienes que dejó aparecen una imagen de Jesús, unos cojines pintados y un retablo de la Virgen y también que tuvo por lo menos dos alumnas de pintura.
Fue enterrada en la capilla de Santo Tomás de Aquino de San Pedro Mártir y dejó en el testamento para hacer el retablo de dicha capilla, telas para frontales de altar, de distintas iglesias, y dinero para las obras de la Iglesia de Santo Domingo. Como en la época en que vivió Violante, Calatayud bullía en lo cultural y creativo, es fácil pensar que el exceso de trabajos artísticos no hiciera distinciones entre hombres y mujeres.
• José Llanas de Senespleda. Nació en 1887. Su ilusión por la pintura le llevó a estudiar en la Academia de San Fernando de Madrid. Se casó con Rosa Herrero Zabalo con la que no tuvo hijos. A pesar del alto nivel social de su familia -en cuya casa se reunían las gentes más distinguidas- José Llanas se dedicó intensamente a lo que era su auténtica vocación. En la plaza de Santa María abrió un estudio de fotografía y de pintura. Sin atacar la forma de vida familiar él defendió en todo momento su bohemia, no era hombre de misas, pero en muchos de sus cuadros se trasluce una religiosidad muy personal. Un hombre de gran ojo clínico para captar la belleza; de amplia cultura, distinguido, atento y educado. Llegó a ser asesor artístico del Teatro Capitol.
Era famosa una gitana que tenía como modelo y que aparece en muchos de sus cuadros llamada La Chalona. En los años 20 cuando preparaba una pintura de San Andrés para el altar mayor de dicha parroquia utilizó al tío Arguedas como modelo, pero con el tiempo tuvieron que quitarlo porque se decía que en la iglesia de San Andrés se perdía la fe, porque allí los feligreses, en lugar de hablar del santo, hablaban del tío Arguedas cabeza abajo.
Su producción pictórica es muy amplia y repartida por varios domicilios bilbilitanos, destacando la Virgen de la Peña y San Íñigo, que cuelgan de estas paredes, los timbales y trompetistas de Calatayud, los infanticos del Pilar, etc. Murió en 1965.
• Carmen Osés Hidalgo. Nació en Calatayud el 7 de abril de 1897. Su padre, José Osés, guipuzcoano de origen, ejerció en Calatayud como maestro de escuela desde 1893 hasta 1900, pasando luego a Barcelona. Carmen, quien demostró desde muy joven aptitudes para la pintura, tomó clases en Barcelona con Baixas, Climent y Borras. Hacia 1925 se emparejó artística y sentimentalmente con el también pintor Enrique Ochoa de quien aprendió y con quien viajó por todo el mundo. En esa época ya había participado en varias exposiciones colectivas en la Ciudad Condal y expuesto en Madrid en 1926. Pasó largas temporadas en Mallorca e Ibiza trabando amistad con la élite cultural que pasaba por las islas, de esta forma se hizo muy buena amiga de Rubén Darío y Unamuno, entre otros. A partir de 1931 y tras pasar una temporada en París comenzó a exponer de forma individual.
Además de dar clase, el padre de Carmen publicaba libros y requirió en más de una ocasión los servicios de ésta para que los ilustrara. Uno de ellos, escrito junto a su hijo Juan, levantó gran polémica, su título La Nación Catalana no ha existido nunca. Este libro nos da una idea de los sentimientos de la familia con respecto a la independencia de Cataluña y nos explica porque la artista publicó siempre sus catálogos en castellano, lo que le ocasionó más de una crítica. No fueron los libros paternos los únicos ilustrados por Carmen que amplió su campo realizando incluso algún anuncio publicitario como los de las Bodegas Franco-Españolas. Participó con gran éxito en el salón de artistas aragoneses y hacia 1935 se separó temporalmente de Enrique. Tras la reconciliación parece ser que la pareja pasó la guerra Civil en París y que volvió a España recién acabada la contienda hay noticias de exposiciones de ambos en 1940 en Barcelona. Se establecen en Pollensa y continúan cultivando amistades como la del pintor Anglada Camarasa y exponiendo en Mallorca, Tenerife o Buenos Aires. La residencia isleña fue elegida por el delicado estado de salud de nuestra paisana, quien disfrutaba del reposo pero echando siempre de menos la bulliciosa vida barcelonesa. En Palma recibió en 1947 la medalla de la exposición oficial allí celebrada. En los años 50 decayó la producción de la pareja pero aun así Carmen expuso en lugares como Málaga o Tetuán. Continuaron haciendo estupendas amistades artísticas: el turolense Blasco Ferrer se encontraba en su círculo más próximo. Convirtieron su casa mallorquina en la Mansión del Arte en la que expusieron sus obras y las de otros pintores como Goya o Murillo. En 1966, cinco años después de su muerte, Barcelona le rindió homenaje a través de una exposición antológica de su labor.
Carmen Osés definió así su obra: Nada de extravagancias en mis ensayos porque a mi me interesa la plástica pictórica y sobre todo lo íntimo y peculiar del ser humano.

No podemos pasar por alto algunos artistas de gran relevancia en cada una de sus disciplinas, que se establecieron en Calatayud en pleno Renacimiento y dejaron su impronta tanto en la ciudad como en los alrededores. Durante casi dos siglos los talleres bilbilitanos compitieron con los de Zaragoza en importancia y calidad. Se dedicaron en su mayoría al arte religioso y fueron pintores, mazoneros, escultores y ensambladores. Entre los más destacados:
• Juan Martín de Salamanca. Formó taller en la ciudad a mediados del siglo XVI. Escultor y mazonero. Ejerció gran influencia entre sus coetáneos y discípulos. De sus obras destacan el retablo mayor de Ibdes y el de Paracuellos de Jiloca.
• Pietro Morone. Gran pintor de origen italiano que introdujo en la comarca los postulados del Renacimiento Italiano. Se estableció en la ciudad a mediados del siglo XVI, siendo su parroquia San Juan de Vallupié donde también realizó algunos trabajos. Entre sus obras se encuentran las pinturas de las sargas de los retablos de Ibdes y Paracuellos de Jiloca, en colaboración con Juan Martín de Salamanca, y el de las ánimas en la ermita de Santa Ana, también de Paracuellos.
• Juan de Talavera y Esteban de Obray escultores que, a principios del siglo XVI realizaron la magnífica portada de la colegiata de Santa María de Calatayud. Recientes investigaciones atribuyen a Juan de Talavera la autoría de la fachada de la Universidad de Salamanca, la de la famosa rana.
• Felices de Cáceres, casado en esta ciudad, fue el pintor que realizó las pinturas de la parte posterior del retablo mayor de San Pedro de los Francos y autor del retrato de Pedro Cerbuna ubicado en Santa María.
• Juan de Moreto y Damián Forment fueron los responsables del retablo mayor de San Juan de Vallupié, hoy en la iglesia de Sediles y de la figura de San Juan, actualmente en la iglesia de San Juan el Real de Calatayud. Damián Forment fue artista de gran alcance con obras tan significadas como el retablo de alabastro de la Basílica del Pilar o el de Santo Domingo de la Calzada, entre otros.
• Pedro Martínez. Importantísimo escultor, yerno de Juan Martín de Salamanca, con taller en San Andrés. Entre sus obras más destacadas se encuentra el retablo mayor de la catedral de Tarazona.
• Pedro Viñola. Excelente ensamblador que desarrolló gran parte de su actividad desde el taller que tenía en la Rúa, cerca de la iglesia de San Pedro de los Francos y colaborador de Pedro Martínez.
• Francisco del Condado. Escultor y mazonero nacido en Ateca que realizó una extensa obra en toda la comarca.
• Pedro de Jaúregui. Escultor de principios del XVII que se hizo cargo del taller de Pedro Martínez de quien era yerno. Fue el encargado de llevar a cabo el retablo mayor de la colegiata de Santa María y posteriormente de seis de los ocho retablos de la Pasión de la colegiata del Santo Sepulcro.
Por último no podemos olvidar lo que se ha llamado escuela de pintura gótica de la comarca de Calatayud formada por un numeroso grupo de pintores que a lo largo del siglo XV se instalaron en esta ciudad y dejaron una producción importantísima. Tanto en número de obras como en calidad y que hoy se encuentra, en una pequeña parte, en el museo de Santa María de la ciudad y en distintas iglesias de la comarca bilbilitana. Fueron cerca de cincuenta pintores organizados en talleres; entre los más destacables el de los Arnaldín, compuesto por Benito Arnaldín, sus hijos Juan y Jaime, y su yerno Jaime de Valencia; el de Pedro de Aranda, su hijo Pedro y su yerno Bartolmé de Verdesca, y el de Domingo Ram, con Juan Rius y sus hermanos Juan y Tomás.