Un paseo de muerte 2013

Un paseo de muerte 2013
Durante el puente de noviembre, llevamos a cabo dos pases de esta visita guiada recorriendo diversos escaparates del casco antiguo, donde se expusieron diversidad de objetos y recuerdos, visitando lugares de Calatayud relacionados con los ritos y costumbres de Todos los Santos, con diversas narraciones y colaboraciones poéticas y musicales (1-3.11.2013).

Desarrollo del paseo:

INTRODUCCIÓN AL RECORRIDO
Al palpar la cercanía de la muerte, vuelves los ojos a tu interior y no encuentras más que banalidad, porque los vivos, comparados con los muertos, resultamos insoportablemente banales. (Miguel Delibes)
El culto a los muertos es consustancial a los humanos y de siempre se ha sentido por y hacia ellos un profundo respeto.
Ya en la Biblia en el segundo libro de los Macabeos se recomienda ofrecer sacrificios y orar por los difuntos.
Los celtas tenían el 31 de octubre una fiesta denominada el Samhein, que celebraba el final del verano y en esa noche se creía que el Dios de la muerte permitía a los muertos volver para comunicarse con sus deudos. En la cercana localidad de Gotor hace dos años que han reinventado esta fiesta.
Los romanos celebraban el 21 de febrero la fiesta de Feracia ayudando con sus oraciones a la paz y el descanso de los difuntos.

En el siglo IV la iglesia ya marca una festividad para honrar a los innumerables mártires de Diocleciano. El papa Bonifacio IV consagra en el 610 el Panteón de Agripa al culto de la Virgen y los santos, conmemorando así a los santos anónimos. Un siglo después se establece definitivamente la fecha del 1 de noviembre para recordar a los santos. Parece ser que la festividad de los difuntos se remonta al siglo X cuando San Odilón de Cluny la instituyó en su monasterio tras haber tenido una visión de las almas del purgatorio quejándose y sufriendo por sus pecados. Finalmente la Iglesia adoptó estas celebraciones en el siglo XIV, dos siglos después de haber instituido el purgatorio.
En Sudamérica ya existían los ritos de difuntos antes de la llegada de Colón, por ejemplo los aztecas celebraban en la primera luna llena de noviembre la fiesta de la recolección y creían que los difuntos tenían autorización para regresar y así celebrar los frutos de la madre tierra.

Con la llegada de los misioneros muchos de los interesantes ritos de los indígenas se reconvirtieron a la liturgia cristiana, pero manteniendo la esencia de antiguas celebraciones. Por ejemplo en algunos lugares se fabricaban calaveras de barro o se cogía la verdadera de algún difunto querido y alrededor de ellas se celebraba una gran fiesta; los misioneros animaron al pueblo a sustituir estas por otras de azúcar para representar que estando con Cristo la muerte es dulce, y es seguramente de esta tradición de donde vienen las calaveras de hallowen. Sigue en Latinoamérica celebrándose esta fiesta por todo lo alto y en algunos estados mejicanos dura desde el 29 de septiembre hasta el 30 de noviembre, pues creen que San Miguel abre el purgatorio y San Andrés lo cierra.
Volviendo a los celtas con el fin de desmitificar hallowen, que no ha inventado nada, diremos que en la fiesta de Samhein se encendían hogueras para ahuyentar a los difuntos y algunos se disfrazaban de fantasmas o duendes para ahuyentar a los espíritus.

RECORRIDO
1. PARA EL DIA DE MAÑANA
EN EL ATRIO DE SAN BENITO.Exposición: imágenes de la Virgen del Carmen, San Pascual, Sagrado Corazón, San Miguel, San José, y Santa. Ana, escapulario de San Francisco y estampita de la Divina Misericordia.
El edificio
Es tradición que se construyó en el barrio mozárabe sobre el solar de la casa natal de San Iñigo, de hecho, sobre los arcos que podemos ver en el restaurante del actual Hotel Benedictino, había una ventana de tracería gótica que según las monjas marcaba exactamente el lugar del nacimiento del santo. Y entre los arcos estaba el brocal del pozo que ahora está en el puente de Alcántara y que tradicionalmente es conocido como el pozo de San Iñigo. Ya en 1148 se pone este monasterio bajo la jurisdicción del de Oña. Hasta 1834 en el atrio se sepultaba a los ajusticiados y para este fin se creó en 1496 la Hermandad de la Piedad, que en la última restauración del edificio recogió los restos aparecidos y los trasladó al cementerio.

En 1791, con motivo de la construcción del puente de Alcántara, apareció entre los escombros una calavera, la recogió la Hermandad y le dio cristiana sepultura.Por ello solicitaron al juzgado permiso para recoger los cadáveres de muerte violenta y en los que tuviera que intervenir la autoridad judicial. Desde 1889 han recogido más de 350 cadáveres. El día de todos los santos el consiliario y representantes de la Hermandad van al cementerio a rezar un responso por los hermanos fallecidos durante el año y otro general por los que descansan en una fosa común o no tienen nombre en la sepultura.

Cuando los humanos nos enfrentamos a la muerte, el más importante y definitivo de nuestros ritos de paso, queremos asegurarnos una buena vida en el más allá, y cada uno según sus creencias se afana en hacer todo lo posible para que así sea. En nuestro caso tenemos una serie de santos que nos ayudan en tan difícil trance.

San José
Es considerado el patrono de los moribundos y de la buena muerte porque cuando llegó su hora estaba acompañado de María y de Jesús. Es el patrón de la Iglesia universal y también de los carpinteros. Ha sido objeto de devoción por parte de muchos santos, destacando a Santa Teresa de Jesús que tanto divulgó su culto.
La devoción popular dedica los 7 domingos anteriores a su festividad a meditar los 7 dolores de San José.
Tanto en la iglesia de Santa María como en la de San Andrés los retablos dedicados al patriarca San José lo retratan en el momento de la expiración.
Santa Ana
Era la madre de la Virgen y por tanto la abuela de Cristo. La primera iglesia dedicada a ella la encontramos en Constantinopla mandada construir por Justiniano en el año 550. Es patrona de las parturientas, de las que se quieren quedar embarazadas, del gremio textil y, junto con San Joaquín, de los abuelos.
Al igual que San José es patrona de la buena muerte porque estuvieron acompañados por Jesús y María en ese momento.
A Santa Ana se pide aquello de: “Santa Ana, buena muerte y poca cama” o bien: “Santa Ana dame una agonía de poca cama”
San Miguel
El nombre significa ¿Quién como Dios? y es el protector de la Iglesia universal. Para los judíos es el patrón de las sinagogas y para los coptos el primero de los arcángeles. Es el encargado de enfrentarse al demonio, que generalmente aparece a sus pies. Se le representa también pesando almas, porque él formará parte del juicio final. Junto con San Nicolás de Tolentino es el patrón del purgatorio.
Hacia 1750 se apareció en Portugal a la sierva de Dios Antonia de Astónaco y le dio las indicaciones de la oración conocida como la coronilla, prometiendo a quien la rece enviar un ángel a la hora de la comunión y disfrutar de su asistencia en la vida. A la hora de la muerte serán acompañados de todos los ángeles y sus seres queridos saldrán del purgatorio.

San Pascual Bailón
Nació en el cercano pueblo de Torrehermosa en 1540. Se dedicó al pastoreo en Alconchel y aprendió a leer con la ayuda de los devocionarios. Marchó a Valencia y en Orito (Alicante) tuvo la visión de Cristo en la Eucaristía, lo que le movió a ingresar en los franciscanos. Se dice que en su entierro, en el momento de la consagración, abrió los ojos para mirar la Ostia. También se dice que profetizó el momento de su muerte, por lo que si todas las noches se le reza un Padrenuestro, nos anunciará la nuestra durante las tres noches anteriores con tres golpes en la pared, para que nos dé tiempo así a prepararnos y morir en gracia de Dios.
Es el patrón de las asociaciones y congresos eucarísticos, de los panaderos, pasteleros, sogueros, pastores y de la diócesis de Segorve(Castellón).
Corazón de Jesús
La gran difusora de la devoción al Corazón de Jesús fue Santa Margarita María de Alacoque a quien se le apareció el 27 de diciembre de 1673. Rezando ante el Sagrario este se abrió y apareció Cristo que le pidió entre otras cosas que propagara la devoción a su Corazón. A lo largo de los 18 meses en que se le apareció le hizo 12 promesas para los devotos a su Corazón, destacando por lo que hoy nos importa, la de “asistiré en la hora de la muerte a los que me ofrezcan la comunión de los primeros viernes de mes para pedirme perdón por tantos pecados como se cometen”.
Salesas y Jesuitas son los propagadores de esta devoción. De parecidas características es la moderna devoción a la Divina Misericordia. El Señor promete a quien haya rezado la Coronilla al menos una vez, gran misericordia a la hora de la muerte y si se reza delante de un moribundo, Cristo lo salvará. El 22 de febrero de 1931 Santa María Faustina tuvo una visión de esta imagen que se le apareció en repetidas ocasiones y recogió las revelaciones en su diario. Desde 1978 la iglesia católica permite la práctica de esta devoción.
Virgen del Carmen
Es la patrona de las ánimas. La devoción a las ánimas benditas supone rezar, comulgar, ofrecer flores, velas y, en algunos sitios, aceite,y se salva algún ánima del purgatorio que al llegar al cielo hace saber que está allí gracias a nuestra oración y nos devuelve el favor. Además, tradicionalmente, se dice que si se reza por la noche un Ave María a las ánimas éstas nos despertarán a la mañana siguiente a la hora que se les pida.
Con la mediación de la Virgen del Carmen las almas se salvan a través del escapulario. Existe la promesa sabatina de la Virgen que dice que los que mueren con el escapulario puesto y expían en el purgatorio sus culpas, por intercesión de la Virgen llegarán a la Gloria lo más tardar al sábado siguiente a su fallecimiento. San Pío X concedió la dispensa de cambiar el escapulario de tela por el de metal, siempre que lleve a la Virgen del Carmen y al Corazón de Jesús, aunque recomienda el uso del de tela porque simboliza el hábito del Carmen. Fue en 1251 cuando la Virgen se le apareció a San Simón Stock y con el escapulario en la mano le dijo: “Tu y todos los carmelitas tendréis el privilegiode que quien muera con él no padecerá el fuego eterno” .En total hay 18 escapularios con distintas imágenes que tienen indulgencias de la Iglesia.
En muchos lugares se venera a la Virgen del Carmen como patrona de las gentes del mar. Los devotos le rezan para no morir hasta tener los pies en la tierra, y sucede que al estar encamados los pies no tocan tierra, con lo que los familiares al ver irreversible la agonía, les llevan un ladrillo o baldosa y se lo ponen en los pies para que toque tierra y se puedan ir en paz. Sé que en algunos hospitales existe un ladrillo guardado para estos menesteres.
Finalmente y hablando de escapularios se ha expuesto como ejemplo el de San Francisco de Asís, del que se cuenta que en el día de su fiesta, que se celebra el 4 de octubre, podrá bajar al purgatorio y sacar a todos sus devotos.

2. EL ÚLTIMO SUSPIRO
EN EL ESCAPARATE DEL COMERCIO CHON, SITUADO EN LA PLAZA COSTA.Exposición: Campana de las almas, tablero de la agonía, portaviático, mantel, palmatoria, (faroles de viático) foto del frontal de la iglesia de San Juan, últimas voluntades y una campanilla.
Las hermandades de las almas y de la agonía eran de las tradicionales en Calatayud. En las iglesias se colocaban en estos tableros el nombre de los agonizantes para que la gente rezase por ellos y mientras tocaba la campana de la agonía, que debía de ser muy persistente porque cuando alguien en Calatayud es muy pesado y repite mucho las cosas se le dice que es como la campana de la agonía.
El frontal de altar de San Juan pertenecía a la hermandad de la agonía y es obra del bilbilitano José Alegre y Albano que trabajó para esta hermandad hacia 1815. En él vemos a un agonizante que, agarrado a su fe en Cristo y con el viatico y la intercesión de la Virgen, empequeñece al diablo que, cubriendo su rostro, parece retroceder.
Desconocemos si la campana en la que se lee: “es de la animas de Calataiub X” tendría la misma utilidad que en la Alberca donde todos los atardeceres la moza de ánimas tañe su campanilla e invita a la gente a que recen por las ánimas. Podría ser también para acompañar al viático. Lo que sí sabemos es que en Ateca se tocaba la campana de las ánimas en 1614.

Viático viene del latín y significa provisiones para el viaje que se va a emprender. La costumbre de dar la comunión a los moribundos (no confundir con los enfermos) ya se recomendó en el concilio de Nicea en el año 325. Si es posible, el viático se administrará dentro de una misa que se dirá en o cerca de la habitación del moribundo, y comenzará asperjando agua bendita como recuerdo del bautismo. Lo conveniente sería que el agonizante comulgara bajo las dos especies pero puede ser con una solo, por ejemplo en caso de dificultad para tragar se le pueden administrar unas gotas de la sangre de Cristo. El sacerdote ha de decir mientras da la comunión: “Él mismo te guarde y te lleve a la vida eterna”. Toda esta ceremonia tiene la base evangélica en Juan cuando Jesús dice: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día”.
Antiguamente el viático salía acompañado de faroles y campanilla y al llegar a las casas se colocaba en un sitio preferente sobre un paño que se tenía al efecto alumbrándose con velas.
Tres curiosidades sobre cómo preparar a los muertos.Se cierran los ojos para que la visión de este mundo no los distraiga de su objetivo que es llegar a la luz. Se cierra la boca para que el alma no vuelva a entrar, por eso hay gente que se santigua cuando bosteza y por eso decimos Jesús al estornudar, para que no se nos meta un alma errante. En el velatorio, en las casas, el cuerpo tenía que estar con los pies hacia la puerta y se les saca con los pies para adelante para que no sepan el camino de vuelta. En las iglesias a la hora del entierro también se colocan con los pies hacia la puerta, salvo si el difunto es sacerdote que se ha de colocar con los pies hacia el altar.

3. EL ENTIERRO
EN LA PUERTA FALSA DE LA IGLESIA DE SAN PEDRO. Exposición: Paño de túmulo, fotos del cuadro de Clemente Paciencia, de las sepulturas de Gilman y Palafox, incensario, acetre e hisopo y cirial.
Según el diccionario de la RAE un túmulo es un armazón de madera vestido de paños fúnebres que se erige para la celebración de las honras de un difunto. Existe una ceremonia llamada absolución al túmulo que consiste en que si se dice la misa de difuntos y por alguna causa no puede ser de cuerpo presente, se tendrá colocado un paño negro sobre algo que simule un cajón y se rodeará de 4 ó 6 velas y se seguirá el rito del incienso y el agua como en un entierro normal. Los paños de túmulo suelen ser negros (en otro tiempo a las solteras se les ponía blanco) y generalmente con adornos fúnebres en amarillo o dorado, ya que el amarillo simboliza la tristeza y el dolor, siendo color de luto en Egipto, Etiopia, en algunos aborígenes australianos, entre las mujeres de Cerdeña e incluso Ana Bolena también usó el amarillo como luto.

En todas las iglesias ha habido enterramientos y así, por mencionar alguna de las locales, la iglesia de San Pedro Mártir recibió tantas donaciones del Papa Luna porque entre sus muros se enterró a toda su familia y entre otros ilustres también se enterró a Fray Juan de Coliteras que formó parte del tribunal que juzgó el asesinato de San Pedro Arbués, o fray Jorge de Ateca confesor de Catalina de Aragón. En Santa María, por ejemplo, tenemos enterrados al fundador de la Universidad de Zaragoza Pedro Cerbuna y al historiador Vicente de la Fuente. Tras desamortizaciones, derribos, reformas, etc. son pocos los sepulcros interesantes que han quedado en las iglesias de nuestra ciudad. Seguramente, aunque sin difunto, el más interesante sea este de Fray Miguel Martínez de Marcilla, Comendador del Temple de Huesca que falleció el 21de enero de 1595 a los 67 años, y que fue enterrado en la desaparecida iglesia de Santa Lucía, desde donde se trasladó esta lauda cuando se cerró el templo. Investigando un poco para este trabajo he llegado a la conclusión de que este Fray Miguel estaba emparentado con otro Martínez de Marcilla de famoso sepulcro, nada más y nada menos que Juan cuyos restos reposan sujetos de la mano de los de Isabel de Segura y que son los amantes de Teruel. Los Martínez de Teruel tuvieron litigios a lo largo del Siglo XV con la rama bilbilitana de la familia, eso explica porque este comendador de Huesca que podría haber sido enterrado en otro sitio de mas relumbrón para su orden, como podría ser el castillo de Monzón, se enterró precisamente en Calatayud.Y es que era de aquí.
Otro de los enterramientos lujosos que ha habido en nuestras iglesias fue el de don José de Palafox que estaba en el antiguo convento de dominicas del que fue fundador. Era vicario de Calatayud y alcanzó la dignidad de obispo de Jaca. Falleció en 1627 y 5 años después trasladaron sus restos al convento que fundara en 1648 Sor Lorenza de Palafox, quien mandó construir un sepulcro en mármol blanco y negro de Calatorao con una estatua orante de alabastro. La imagen orante pasó, tras hundir el convento, al patio del palacio episcopal y al cerrar el museo de arte sacro, se trasladó al nuevo monasterio de las dominicas.
La de los Gilman es la única sepultura que queda a la vista en las iglesias de nuestra ciudad; yo no he tenido la oportunidad de entrar pero asegura quien lo hizo que está vacía. Se encuentra en la capilla de SanBlas de la colegiata del Santo Sepulcro. Sirva como recordatorio de otros sepulcros que perdimos a lo largo de los años.

El único cuadro fúnebre que nos queda representa a don Clemente Paciencia. Fue notario, procurador de los vecinos de la parroquia de Santiago y alcalde. Es el notario que firma el testamento del padre de Gracián. Y al morir en 1654 dejó parte de sus bienes para que se hiciera en el hospital de Misericordia una capilla decente donde pudiese estar el Santísimo Sacramento y los Santos Óleos. La capilla de este hospital es la iglesia de San Clemente, el retablo se encuentra en Carmelitas y el cuadro del santo en las escaleras del ayuntamiento viejo. En el cuadro, don Clemente Paciencia, aparece vestido con hábito franciscano y rodeado de cuatro cirios. A los pies una leyenda ensalza sus virtudes.
De los símbolos cristianos del entierro hemos elegido tres:
El incienso, que aparece en el libro del Éxodo en el que se dice: “YAaron quemará incienso aromático sobre el altar cada mañana” por eso el personaje que representa a Aarony que desfila en el santo entierro porta un incensario. En la época romana y como póstumo homenaje Nerón quemó impresionantes cantidades de incienso en el entierro de Popea. En el salmo 141 se dice “Suba mi oración a ti como el incienso”. De siempre se ha usado como medio de comunicación entre los hombres y los dioses, porque se cree que los perfumes deliciosos agradan a Dios. Simboliza las oraciones que los presentes en el entierro hacen por el difunto y que se elevan a Dios. En la antigüedad se usaba además para ahuyentar a los malos espíritus y alejar enfermedades.
El Agua. Se rocía agua bendita porque simboliza y recuerda al bautismo. Además el agua ha sido considerada siempre un elemento salvífico; Dios apartó las aguas del mar rojo para permitir el paso de los israelitas y fue el agua quien se llevó a los egipcios liberando así al pueblo elegido.
Las velas; el cirio. El cirio, que se renueva cada año en la vigilia pascual, se enciende en los funerales como símbolo de la esperanza en la resurrección. También puede simbolizar la fe que el difunto recibió en el bautismo y la conservó hasta la muerte habiendo partido con la luz de la Gloria.
En algunas partes las velas de los entierros eran de color amarillo, salvo en el caso de vírgenes y religiosos/as que se ponían blancas como símbolo de la pureza que debían de tener. En muchos sitios son las velas de la Candelera las que se conservan para los velatorios.
Como curiosidad terminamos diciendo que los entierros se clasificaban en cinco clases: sencillo o de caridad, de tercera, de segunda, de primera y de primerísima.

4. CEMENTERIO
EN EL ESCAPARATE DEL ANTIGUO COMERCIO BARDAJÍ, SITUADO EN LA BODEGUIILA. Exposición: Paño tumbal, tapiz de crisantemos, farol de tumba, serrín, rama de ciprés, libro de Mosén Magdalena, Pañuelos.
Del ciprés se sabe de su uso como símbolo religiosodesde antes de Grecia; los griegos fueron los que lo relacionaron con las divinidades infernales y Roma la que al relacionarlo con Plutón (Dios de los infiernos) le dio el título de fúnebre. Se asocia a los cementerios por distintos motivos, porque desprende buen olor (el de la santidad), porque su forma puntiaguda es el vínculo entre el muerto y el paraíso, porque se cree que su madera es incorruptible, y que se corta y no vuelve a crecer, porque repele hechizos malignos y es símbolo de longevidad. En muchos pueblos se cree que los cipreses del cementerio tienen tantas bolas como muertos hay enterrados bajo ellos, y en muchos pueblos pequeños se repite el número de tres cipreses que podríamos explicar por hacer referencia a las tres personas de la Trinidad, por el tiempo (pasado, presente y futuro) por los tres factores esenciales de la vida (cuerpo, alma y espíritu). Nos lo encontraremos más veces a lo largo de la visita pero sirva como otro ejemplo el que en algunos pueblos del Pirineo, en los entierros se dan tres vueltas alrededor de la iglesia antes de salir para el cementerio.
Lo demás son adornos que se colocaban en las tumbas según los gustos y posibles de los deudos. A este guía siempre le dio sensación de ringo rango el paño tumbal, y de finura los tapices de crisantemos que ya no se hacen. Había quien, optimizando recursos, teñía serrín y hacía tapices. Sobre la función de las velas hemos hablado y lo haremos más adelante, pero es una bonita costumbre el poner una vela en la capilla del cementerio por aquellos muertos a cuyas sepulturas no tenemos acceso y en este caso sirven para indicar al alma su camino.
Sobre el uso de los crisantemos decir que no en todos los países tiene sentido fúnebre. Así es la flor nacional de Japón o la de Chicago, símbolo de sabiduría en China, en Méjico un ramo de crisantemos es una declaración de amor y en Francia es una de las flores más apreciadas. De hecho en algunos países es una planta comestible sobre todo las flores blancas y amarillas, y se llega a decir que un pétalo de crisantemo en una copa de vino alarga la vida.
Nos surge la oportunidad esta tarde de recordar a un buen hombre: Mosén Manuel Magdalena, al que seguro que todos recordamos en esta fecha rezando responsos en el cementerio a cambio de una limosna para las misiones. Estuvo de cura en el Sepulcro (donde pasaba horas confesando) y en el Amparo. Tiene una calle dedicada en Aniñón.
Los pañuelos nos sirven para hablar de las ploradoras, señoras a las que en algunos pueblos se les pagaba por asistir llorando a los entierros. Ya existían en el antiguo Egipto y a más gritos y más golpes mayor categoría la del muerto. Todo esto está magníficamente explicado en una canción de la gran artista cubana La Lupe cuya audición recomendamos. En España ha habido en casi todas las regiones con distintos nombres pero con la misma función. Siempre mujeres, salvo en algunas partes de Cataluña que tienen además a los ploracossos.Desde el siglo XVIII la iglesia multaba el uso de las lloradoras por considerarlo poco respetuoso.

5. PLAZA DEL MERCADO
El edificio del ayuntamiento tal cual lo vemos procede de la reedificación de 1842 en la que se respetó la planta baja y se hundió la primera del siglo XVI seguramente de hechura parecida a la de Tarazona. En esta reforma del XIX y recién finalizada la desamortización sería cuando se colocaron dos leones acostados a los lados del reloj. Estos felinos provenían de un sepulcro. Para unos vendrían del de Juan Ruiz de Calcena, secretario de Fernando el Católico y que, junto a su esposa, tenía la intención de reposar eternamente en la iglesia de San Lorenzo del monasterio de Santa Clara de Calatayud. Otros opinan que se trataría del sepulcro del infante don Enrique, pero no don Enrique Fortuna como dicen(que este lo que hizo en Calatayud fue nacer póstumamente del que nos ocupa), sino de don Enrique de Trastámara, que falleció en nuestra ciudad a consecuencia de las heridas recibidas en la primera batalla de Olmedo el 15 de junio de 1445; Infante de Aragón, Duque de Alburquerque, Duque de Villena y gran maestre de la orden de Santiago. Fue enterrado en el panteón de los Luna del convento de San Pedro Martir.
Mirando esta fachada vamos a hablar de algunos símbolos institucionales de duelo:El minuto de silencio, que tiene su origen en 1919 a propuesta del soldado George Honey, quien propuso que los británicos guardaran dos minutos de silencio a la 1:00 h. del 11 de noviembre para conmemorar el primer aniversario del tratado del armisticio. La idea llegó hasta Jorge V, quien la apoyó, y de Inglaterra, al mundo.
Desconozco ek origen de la bandera a media asta pero hablaré un poco del protocolo. En el caso de no poder ponerse a media asta se colocará un crespón negro, pero nunca las dos cosas a la vez. En Irán, desde 2007, se consideró una ofensa poner la bandera a media asta, puesto que es un demérito para el nombre de Alá que aparece en ella, y desde entonces para señalar el luto se iza una bandera negra junto a la nacional. Importante también es la forma del izado que nunca será hasta la mitad; se izará completa para arriarse luego a media asta.

En cuanto a la plaza en si, recordar que, como pública que era, en ella se celebraban ejecuciones; piénsese que la cárcel estaba en la plaza de Goya. También, todos los años, tenemos la oportunidad de asistir en ella al entierro de Cristo. Que tengamos documentado, la procesión del Santo Entierro se celebra al menos desde 1588. Comienza la ceremonia con la lectura del evangelio y los sones de música luctuosa. Se sube al entablado el arca con la imagen del Salvator, soldados romanos se colocan en las esquinas y contemplan como las Tres Marías suben muy despacio para quitar el manto y aplicar los ungüentos que portan en una copa. Se retiran las santas mujeres y suben José de Arimatea y Nicodemus, que inciensan y amortajan el cuerpo y cubren el arca con su tapa. Sube el rey de los romanos que ordena a los suyos que levanten la tapa para comprobar que efectivamente está dentro el condenado. Asistido por su paje va clavando las esquinas y mira al cielo y a golpe de lanza el romano correspondiente da un cuarto de vuelta. Se repite la ceremonia en los cuatro lados y finalmente Longinos ordena que se compruebe que el arca está sellada. Los enterradores hacen descender el túmulo y se da por concluida la ceremonia.
En realidad en la época de Cristo a los ajusticiados y a los pobres se los echaba en una fosa común, pero el caso de Jesús fue excepcional porque José de Arimatea le cedió un sepulcro sin estrenar.
El proceso de enterramiento en aquella época era más o menos así: el familiar más cercano cerraba los ojos al muerto pues se creía que si el difunto seguía mirando este mundo no encontraría el camino al más allá, se rezaba por el difunto y se le lavaba con agua caliente, se rasuraba el cuerpo y cortaban las uñas porque se consideraban elementos impuros. Con el único fin de evitar el olor se le aplicaban ungüentos y esencias. Se amortajaba con una tela de lino y el mismo día de la muerte se sepultaba.
La siguiente semana era de duelo intenso en la que los familiares no salían de casa y recibían las condolencias. Los que habían asistido al funeral no podían lavarse en este tiempo.
Durante el siguiente mes el duelo era moderado, y los familiares no podían salir de la ciudad, ni cortarse el pelo ni asistir a eventos.
Al cabo de un año los familiares regresaban al sepulcro, recogían los restos y los colocaban en un pequeño osario.

ORACIONES
EN LA CAFETRÍA EL BOMBÓN. Exposición:tres rosarios, esquelas, recordatorios, cuenco con lamparillas, puchero con trigo y vela, partitura, candelabro, foto de la cruz del cementerio y tabla con tres velas
Mencionaremos un recordatorio de ánimas que nos sirve para rezar por ellas. Es el peto de ánimas que a modo de cruceiro se puede ver por los caminos gallegos. En nuestra tierra tenemos los peirones o pilones, que están dedicados a infinidad de santos y, en muchas ocasiones, a las almas; los hay por ejemplo en Munébrega, Acered, Atea o Murero. Es curioso el de Lechago en el que se lee: “Buen cristiano ten piedad//mira como nos han puesto//pedimos por caridad//nos reces un padrenuestro”. Como en Calatayud no tenemos ni peto de animas ni peirón de almas traemos como símbolo la cruz del cementerio que procede del convento de San Serafín de los capuchinos
A todos nos interesa que nuestras almas sean recordadas y por eso pegamos esquelas para sentirnos acompañados y que se rece por nuestros seres queridos. En el caso de los aniversarios es un acto que celebramos porque no estamos seguros del estado del alma. El mismo fin orante tienen los recordatorios ya que además de los datos de la esquela incluimos una oración; por ejemplo: Te suplicamos Señor, que por tu infinita piedad, tengas misericordia del alma de tu siervo y la traslades a la eterna mansión de los bienaventurados.

En cuanto a las oraciones propias de estas fechas recordamos las casas de nuestras abuelas con las mariposas de aceite que se tenían encendidas en las noches de difuntos y que simbolizaban el alma a la que marcaban el camino. En algunos sitios se colocaban ante una foto del fallecido y en caso de no existir ante un objeto personal. En el barrio de San Roque la gente se reunía en casa de mi abuela y cada familia llevaba una vela metida en trigo que se colocaba en las escaleras, mientras que la concurrencia rezaba, en el patio, las tres partes del rosario, es decir los quince misterios, además de un padrenuestro por cada fallecido del barrio en el año. Preguntando por qué se metían las velas en trigo me dicen que es lo que había, pero uno que es desconfiado piensa que también habría cebada o panizo o arena, y llega a la conclusión de que a lo mejor tiene que ver con el evangelio de Juan en el que se dice: “Si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere da muchos frutos” En la puerta de Soria se reunían en casa del señor Cirilo, las velas las dejaba cada cual en su casa en unos caballetes con tres agujeros para otras tantas velas. Al acabar el rezo el anfitrión obsequiaba a la concurrencia con golosinas. Si nos fijamos ha salido de nuevo, y por dos veces, el número 3, lo de las tres partes del rosario puede tener que ver con el privilegio que en el siglo XVIII Benedicto XIV dio a España y Portugal de celebrar tres misas por los difuntos, en cuanto a las tres velas, me dicen que es lo que medía la tabla, y pienso que también se podría haber hecho más grande o más pequeña. Por el centro de la ciudad también se juntaban los vecinos y rezaban el rosario alrededor de una vela que se ponía en el centro de la habitación. Fuera de nuestra ciudad en muchos pueblos se llevaba a la iglesia para la misa de difuntos una vela por los fallecidos de cada familia y por ejemplo en la Almolda además un pan.
Todas estas oraciones se rezaban con el incesante sonido de fondo de las campanas tocando a muerto. Este sonido también servía de guía a las almas a la vez que servía para alejar a los malos espíritus, y se tocaba desde el campanario, procurando no salir, porque es tierra sagrada. Finalmente diremos que todo esto se hacía en la noche del 1 al 2.

6. EL LUTO
EN EL ESCAPARATE DEL ANTIGUO ESTABLECIMIENTO MUÑOZ. Exposición:Ropa negra, espejo, velo, reloj, imagen de la Soledad, agua del Carmen, la casa de Bernarda Alba y estola negra.
La palabra luto que se dice igual en italiano y portugués, procede del latín luctus, que significa dolor, aflicción.
No siempre ha sido, ni es, el negro el color del luto, ya hemos hablado del amarillo, y mencionaremos el rojo en Sudáfrica y Egipto, el violeta en Tailandia, el blanco en India, Japón o China o entre las reinas medievales europeas. (Fabiola de Bélgica eligió el blanco para el entierro de Balduino) y el naranja que llevan algunos budistas y que era el color de los aztecas. (Como veréis no hemos inventado nada).
Parece ser que es en Roma a partir del Siglo II cuando se empieza a llevar el negro. En nuestra cultura judéo-cristiana puede ser que venga de la costumbre judía de pintarse la cara con ceniza en señal de duelo.
La duración e intensidad del luto también ha cambiado con los años. Todos recordamos a muchas abuelas vestidas perpetuamente de negro con pañuelo y medias aunque hubiera 40 grados. Solía durar un año, en el que la vestimenta nos recordaba al difunto y hacía que le dedicásemos oraciones, sufragios y sacrificios. Con luto en algunos sitios se cerraban ventanas y balcones, y se suspendía toda actividad lúdica, también se aplazaban las ceremonias familiares y si no había más remedio que celebrarlas, se celebraban de riguroso luto. En las mujeres como hemos dicho es vestimenta completa negra, en ocasiones hasta los complementos se ponen de azabache. Los hombres, salvo los gitanos, componían el luto con la corbata negra, el cambio de botones de las camisas, un botón forrado de negro en la chaqueta y el brazalete. No estaba bien visto pasar del negro al color, por lo que se tenía que dejar gradualmente con lo que en Calatayud se conoce como alivio y en otras partes como medio luto. El alivio incluía la gama de los grises, un poco de blanco y tal vez algún tono en la gama de los morados. También el negro ha sido el color de luto de iglesia católica hasta la reforma litúrgica de Pablo VI en que se cambió por el morado. Se usaba en entierros y el Viernes Santo y Miércoles de Ceniza, Adviento y Cuaresma. Ahora se puede usar en los entierros pero definitivamente ha perdido la guerra frente al morado.

En otro tiempo y en algunos lugares se cubrían los espejos de las casas con un velo negro (los judíos lo siguen haciendo). Las razones son varias: que, ante una defunción, los que quedamos estamos para rezar y no para estar pendientes de nuestro aspecto. O bien que como el hombre está creado a imagen y semejanza de Dios, con la muerte desaparece el reflejo de Dios que se concentra en el alma, y tapamos el espejo porque, en el supuesto caso de que se reflejase el difunto, éste nos devolvería la imagen de un ser humano que no lo es.

En muchos lugares es costumbre parar el reloj a la hora en que se produce el fallecimiento, aunque también existe la creencia de que los relojes empiezan a fallar a la hora de la muerte. Tengo oído que en casa de José María López Landa se pararon (accidentalmente) todos los relojes.
Tras la muerte de José y el duro trance de la de Cristo, María quedo sola y se retiró a una cueva hasta el momento de la Resurrección. Esta Soledad de María ha sido siempre motivo de devoción y consuelo en los momentos de luto especialmente para las viudas.
En cuanto al agua del Carmen, no hay luto que se precie que no se atenúe con un traguito de agua del Carmen. Fue un carmelita francés quien en 1611 descubrió las propiedades benéficas del agua de melisa macerada en alcohol. Justo trescientos años después las carmelitas de Tarragona empezaron su comercialización con gran éxito ya que está especialmente indicada para calmar los nervios.
Y recomendamos a quien quiera saber cómo era un luto riguroso la lectura de “La casa de Bernarda Alba” de Federico García Lorca. Primero la lectura porque si empiezan por la película siempre que lean el libro se les aparecerá la gran Irene Gutiérrez Caba.

7. OTROS RITOS
ESCAPARATE DEL ESTABLECIMIENTO LA SORIANA. Exposición: Calabazas, pucheros con judías, pan, piedras, escoba, sartén con trébedes.
Las judías y los pellizcos en el pan son en algunos pueblos de Aragón un medio de comunicación entre las almas y los vivos. Se cree que si en la noche de difuntos dejamos un plato con judías o el pan, el alma que nos corresponde sacará del plato tantas judías como misas necesita para salvarse, cuantificándose lo mismo con los pellizcos de pan. Respecto al pan, elemento sagrado en algunos pueblos, se dice que hay que besar el pan cuando se cae porque en él viven las almas y que se enfadan cuando se ponen del revés. Y por eso mismo se suele hacer una cruz en la masa antes de meterla al horno.Existe también la costumbre de dejar pan en la mesa antes de acostarse para las ánimas del purgatorio. En la comarca de Sariñena en los entierros se bendecía un pan que se repartía entre los presentes.

Las escobas también se consideran elementos mágicos, no olvidemos que es el utilitario de las brujas. Era costumbre barrer las puertas de las casas para alejar a los espíritus, salvo el Día de Difuntos que no se podían usar. Otro ejemplo de la magia de las brujas lo tenemos en la superstición andaluza de que no se puede barrer por la noche.
También los gatos son unos bichos que relacionamos con el más allá y que nos sirven de comunicación con él. Si un gato rozaba el caldero que había en el fuego significaba que el muerto familiar volvería a la casa hasta que se le rezasen las misas necesarias. En Sariñena las almas son menos sutiles y golpean las paredes para hacer los encargos y en el pueblo, hartos de tanta sutileza, cuando un alma se pone pesada piensan que lo mejor que se puede hacer es dispararles con una pistola una bala de cera mojada en agua bendita.
Las piedras en Aragón se colocaban tras besarlas o rezar una oración en el lugar donde alguien había muerto violentamente, para evitar que el alma en pena causase daño a quien pasase por allí. En otras religiones como la judía son las piedras las que adornan los sepulcros. Buscando los motivos de tan curiosa ofrenda he encontrado hasta veinticinco. Por ejemplo, que es costumbre ancestral el apedrear la tumba de Absalón, hijo del rey David que está enterrado en el valle de Josafat (por cierto el cementerio más caro del mundo). Le tiraban piedras como forma ritual de aplicar el castigo que tuvo que tener en vida y que la muerte se encargó de que no tuviera. También sirven como testimonio duradero y no putrefacto de la visita al cementerio. Al coger la piedra uno tiene que agacharse hacia la tierra, nuestra última morada, y sentir con ese gesto que la vida es limitada. Asimismo antiguamente pensaban que tanto la tierra como las piedras cortaban el paso de los malos espíritus. Sirva también pensar que Dios eligió la piedra para grabar las tablas de la ley. Y por último esto los distingue de los gentiles que ofrecemos flores y que los más ortodoxos consideran pecaminosas puesto que las flores son el reclamo sexual que usa la planta para reproducirse.
Las calabazas han sido tradicionalmente usadas en procesiones de ánimas que en sitios como Trasmoz o Rodiguero nunca han dejado de celebrarse (esto tampoco lo ha inventado Hallowen). Esta hortaliza tiene distintos sentidos, por una parte guía a las almas aunque por otra también se pretende asustarlas. Eran los abuelos los encargados de prepararlas para ahuyentarlas de esta tierra y con las luces orientarlas hacia su camino. En algunos pueblos por cada alma del cementerio hacían una calabaza y si olvidaban alguna, esta los perseguía de por vida. Se cuenta en Trasmoz que en una procesión de calabazas una mujer fue a llamarle la atención a un hombre que llevaba la calabaza apagada. Al acercarse descubrió que era su difunto marido que estaba allí para recriminarle que ni le había puesto velas ni le había rezado y que por eso vagaba en las tinieblas.
Acabaremos este escaparate hablando de los fuegos fatuos o fuego de duendes que, prescindiendo de las explicaciones científicas que hablan de fósforo y putrefacción, se cree que son almas malignas o espíritus que vagan entre el cielo y el infierno. En algunos lugares se cree que salen para perder al caminante que viaja de noche, en otros son buenas y lo que hacen es guiarlo. Y en otros ni buenos ni malos, según los trates o te guían o te pierden. Parecidas a los fuegos fatuos podrían ser las almetas de Roldán o las lumbretas de Clamosa que vestidos de blanco y con luces vagan por los bosques buscando su purgatorio ya que no están ni en el cielo ni en el infierno. Serían también el equivalente maño a la Santa Compaña, más de las tierras norteñas y por lo que se ve con más mala leche, porque no suelen anunciar nada bueno.

8. FOSAL DE LA CALLE DE LAS ALMAS, CALLE AMPARADOS
EN LA PUERTA se han colocado unas velas y una corona de laurel.
A lo largo de la historia han sido varios los lugares elegidos para enterrar a nuestros muertos. Se cree que los bilbilitanos enterraban a los suyos en Anchís. De los musulmanes la arqueología ha descubierto últimamente dos cementerios: uno junto a Valdeherrera (siglo IX) y otro posterior en los alrededores de la Puerta de Terrer. Como ya hemos dicho en la época cristiana se enterraban en iglesias, conventos y hospitales con las excepciones de los ajusticiados que lo hacían en San Benito y los pobres de solemnidad que lo hacían aquí.
Este es uno de esos sitios que los que nos dedicamos a estudiar Calatayud, tenemos siempre presente pero del que siempre nos olvidamos. Ha sido Carlos de la Fuente en su didáctica pagina web lasobresaliente.com, que desde aquí les recomiendo, quien nos ha recordado su existencia. Poco se puede explicar de este sitio y dejaremos que sea don Felipe Eyaralar, coautor de las Glorias de Calatayud, que se publicaron en 1845, quien nos lo explique. Dice así: “Fosal de la calle de las almas. Es un pequeño patio situado en la calle del mismo nombre, con dos enrejados de madera y algunos cuadros, ha servido de cementerio para los pobres de solemnidad, hasta la erección del que hoy existe extramuros.” Esta puede que sea la explicación documental más larga que tenemos de este espacio. Hoy lo único reseñable del edificio, además de la puerta de arco de las que cada día quedan menos, es el azulejo que adorna la fachada. Lo describo. A la derecha la Virgen de Jaraba con el siguiente texto: Madre de Dios de Jaraba // en este azulejo miro // tu santa imagen que adoro // y la bendición te pido. A la izquierda el Ángel de la Guarda y: Que me gobiernes te pido // Ángel santo de mi Guarda // para pensar y obrar bien // lo que a mi Jesús le agrada. En el museo de Santa María se conserva otro que cambia al Ángel por Santa Bárbara y el texto que dice: Santa Bárbara Gloriosa // de mi Jesús tu me alcanzas // morir con los sacramentos // e ir a alabarlo a la patria.
Acabamos aquí haciendo un repaso histórico del cementerio de los Arcos o de la Soledad, llamado así por existir una ermita dedicada a esta advocación en su proximidad.
A principios del siglo XIX se prohíbe el enterramiento en los hospitales y se habilita un cementerio en el Barranco de las Pozas, no sabemos si se reutilizaría el antiguo cementerio judío. En 1823 se prohíbe en las iglesias y se comienzan las obras del nuevo camposanto. Acaban en 1834 y 6 años después los primeros nichos. En 1851 ya está terminada la capilla y en el 86 el primer panteón. En 1882, adelantándonos un año a la disposición gubernativa, se preparó el cementerio civil.

9. EL MUERTO AL HOYO…
EN LAS CRISTALERAS DEL CENTRO DE ESTUDIOS MARCIAL (en la calle Teatro “calle de las muertes”). Exposición: Dulces típicos, botella de anís o moscatel y magdalenas, servicio de mesa, Tenorio, cañamones, tape de lata, castañas y cartas desde mi celda.
En el alto Aragón cuando alguien moría se preparaba para la concurrencia lo que se conocía como comida de muerto, se usaban para ello una vajilla pobre, una cuchara de boj y un contenido austero. Pero al ser tantos los invitados se decía aquello de “el muerto se come la casa”. En algunos pueblos, igual que ahora se hace en países sudamericanos, la comida se hacía en el cementerio. Más común, hasta la invención de los tanatorios, era el refrigerio que se servía a las visitas y que solía consistir en una copita de licor y algún dulce. El licor del velatorio y el agua del Carmen de los nervios hacían mucho más llevadero, y en ocasiones divertido, el duro trance.

Los huesos de santo ya se preparaban en 1611 y como los panellets (típicos de todo el reino de Aragón) y que datan del siglo XVIII, se cree que se comen en estas fechas debido a su alto poder calórico, que hacía más soportable la fría noche de rezos y sobre todo la de los aguerridos mozos que la pasaban en la torre de la iglesia tocando a muerto. Los panellets no eran exclusivos de estas fechas pues también los había, por ejemplo, para San Marcos y la Santa Cruz. No tengo claro que los buñuelos de viento tengan que ver con la liviandad del alma, ni sé si existe relación con que en Valencia o en Mara también sea un dulce típico del día de San José que como hemos dicho es el patrón de la buena muerte.
En las noches de difuntos se aprovechaba para contar cuentos de ánimas al calor del hogar y comiendo castañas asadas; recomendamos para estos menesteres los libros de Gustavo Adolfo Becker que en sus leyendas y en este “Cartas desde mi celda” nos deja unos cuantos espeluznantes relatos de nuestros alrededores. De tradición oral es el cuento que dice que un fanfarrón de un pueblo apostó con dos amigos a que iba al cementerio en la noche de las ánimas. Para verificar la apuesta tendría que clavar unos clavos en forma de cruz en la puerta del camposanto. Al día siguiente el farute no acudió a la cita, y los otros preocupados se acercaron hasta el cementerio y allí encontraron a su amigo muerto. Por la noche, al clavar los clavos, se había clavado la camisa y al intentar moverse y notarse sujeto, se había muerto de miedo.
Esto, que en estos tiempos vemos tan normal, de que tras enviudar uno rehaga su vida, antiguamente no sólo no estaba bien visto sino que estaba penado por el pueblo. Así, cuando se casaba un viudo/a, que solía hacerlo con toda la discreción, en algunos pueblos se les hacía pagar una especie de impuesto revolucionario, o eran castigados con una cencerrada que podía durar hasta tres meses. Las cencerradas se hacían desde los tejados o los montes y fingiendo las voces se decían barbaridades y procacidades sobre los contrayentes. Importantes fueron estas cencerradas porque ya el concilio de Turín en 1445 las prohibió y Carlos III a través de Esquilache (el del famoso motín que había venido a España a implantar ideas y modernidades de la Ilustración) llegó a condenar con cuatro años de presidio y cien ducados de multa las cencerradas. A pesar de la prohibición en muchos lugares se han seguido haciendo hasta hace poco, aquí un poco más cautos, cambiamos los cencerros por los cañamones: como las bodas de viudo se solían hacer de madrugada y con el mínimo posible de luces, se tiraban cañamones en el suelo de la iglesia y aledaños para que ya que no se veían, por lo menos se escucharan.
La lata, decorada con unos niños asomados a un escaparate, es un recuerdo hacia la gente de mi generación. En nuestra infancia los escaparates se adornaban de cada cosa según se fuera acercando la fecha, no como ahora que ya hace días que se venden turrones. Nuestro calendario comercial era el escaparate que Elías Carnicer tenía en la Rúa. Nos encantaba acercarnos a ver las flores de plástico porque, como las de verdad, eran el presagio de lo que realmente nos interesaba: los adornos de Navidad y los pastorcicos del Belén. Para el día 2 ya estábamos en Navidad, y eso era el presagio de los Reyes Magos.
Antes de que Carlos de la Fuente nos cuente la historia de esta calle de las Muertes es obligado hacer una referencia al Tenorio, obra teatral propia de este día. El mito de don Juan fue creado por Tirso de Molina en “El burlador de Sevilla” y ha dado mucho de si en la cultura europea. Hay creaciones de Mozart, Straus, Moliere, Lor Byron…, pero es sin duda el don Juan de Zorrilla el que todos identificamos con estas fechas. Además acaba mejor que el de Tirso en el que don Juan arde en los infiernos mientras que Zorrilla lo redime por el amor.

“Clemente Dios, Gloria a ti
Mañana a los sevillanos
Aterrará el creer que a manos
De mis victimas caí
Mas es justo, quede aquí
Al universo notorio
Qué, pues me abre el purgatorio
Un punto de penitencia,
Es el Dios de la clemencia
El Dios de don Juan Tenorio.”