Torrehermosa

 

Torrehermosa

(Texto parcialmente reproducido de la obra Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, escrita por José Ángel Urzay Barrios, y publicada en Calatayud por el Centro de Estudios Bilbilitanos y la Comarca Comunidad de Calatayud, en 2006.)

Todo en Torrehermosa nos recuerda que aquí nació San Pascual Bailón.

La iglesia parroquial está dedicada actualmente a San Pascual Bailón, si bien se conoce también como Nuestra Señora la Blanca. Es un templo de tres naves, cubiertas con bóvedas de lunetos, crucero, triforio y cabecera plana, construido en el siglo XVIII sobre el solar donde nació el santo, levantado en su honor para rendirle culto, pues había sido canonizado en 1690. El templo fue finalizado en el año 1734. A su lado hay una torre exenta, que perteneció a la antigua iglesia de Santa María la Blanca, que más tarde se llamó de la Soledad, derruida a partir de 1764 por su mal estado de conservación. Su solar quedó como cementerio, que todavía puede verse.

En la amplia plaza languidece la casa-palacio de Francisco Fabián, un edificio del siglo XIX que merecería la pena rehabilitar. Francisco Fabián, nacido en 1719 en Terzaga, provincia de Guadalajara, fue obispo de Puebla de los Ángeles (México) y más tarde arzobispo de Valencia. Era un eclesiástico ilustrado, que se vio envuelto en las turbulencias políticas de finales de siglo contra los franceses. Después de huir de Valencia y renunciar a su cargo por orden del monarca, a causa de haber defendido a los sacerdotes galos residentes en Valencia, se retiró definitivamente a Torrehermosa, entonces perteneciente a la diócesis de Sigüenza. Aquí murió en 1801, siendo enterrado en la iglesia, junto al lugar donde había nacido San Pascual Bailón, de quien era muy devoto.

Del castillo sobre el cerro que domina el pueblo, destaca una torre cilíndrica, muy rebajada por la erosión del tiempo. El montecillo está horadado por varias bodegas abandonadas.

En La Cañada se mantiene la vieja fuente de piedra de sillería con sus dos caños de donde brota el agua. A su lado podemos ver una enorme pila para lavar, utilizada por las mujeres.

Cerca del pueblo se encuentra la Carrasca Nevera, llamada así porque se encuentra cerca de la antigua nevera. La carrasca extiende sus poderosas raíces por la ladera y debajo de ella hay excavadas varias bodegas. En el mismo cerro está la Peña del Cuco y la nevera, con una espectacular bóveda de enormes piedras.

En los alrededores del casco urbano se han ido levantando numerosos peirones, casi todos ellos bajo la advocación de San Pascual Bailón. Torrehermosa es el pueblo con más peirones de toda la comarca de Calatayud y pocos habrá en España con igual número de ellos.

El peirón de San Pascual Bailón, en la carretera que va a la cercana Santa María de Huerta, fue levantado en memoria del Telesforo Arguedas, que había fallecido sin haber visto cumplido su deseo de que se levantase un peirón en honor al santo local. Una vez muerto el padre, los hijos estaban remisos a construirlo, pero durante un par de noches oyeron los golpes de San Pascual Bailón e, impresionados por este hecho milagroso, lo levantaron en 1944. Lo construyeron de ladrillo, con basa de cemento y tronco decorado con una tira de azulejos en su parte central, rematado por una elaborada cruz de hierro.

En la misma carretera de Santa María de Huerta, ya en el límite con la provincia de Soria, localizamos dos peirones más, uno al lado del otro. Del más viejo sólo queda el grueso fuste de piedra, junto a él fue erigido un nuevo peirón, también dedicado a San Pascual. Un poco más adelante, en el término de Santa María de Huerta, nos sorprende un tercer peirón dedicado al santo de Torrehermosa.

El viejo peirón de San Pascual Bailón, junto a la ermita del santo, se levanta sobre una grada maciza de piedra. Sobre la basa, también de piedra, la elegante columna de ladrillo en tres hileras decrecientes sustenta el edículo, con una hornacina que contiene una baldosa del santo, coronado por un tronco piramidal rematado en una sencilla cruz de hierro.

Junto a la misma ermita de San Pascual Bailón, hay también dos peirones modernos, el de San Pascual Bailón y el de La Purísima, en la entrada de la explanada. Ambos son de ladrillo, revocados con cemento y rematados por almenillas.

El peirón de las Ánimas, sobre una delgada basa, presenta un tronco cuadrilobulado, sobre el que se asienta un tosco edículo. A su lado se levanta la primitiva cruz de piedra en la puede leerse todavía la inscripción Ánimas.

El peirón de San Pascual Bailón en la carretera de Alconchel oculta su basa bajo la tierra. Es de piedra de sillería, con dos hornacinas que contienen baldosas, una de San Pascual y otra de una santa. Está rematado por un cimacio puntiagudo también de piedra.

El peirón de San Pascual Bailón en el camino de Carrascalta apenas se mantiene en pie sobre una ladera del nuevo camino, pues ha perdido grada y basa. Sobre el tronco reforzado por cemento se levanta el edículo de ladrillo. En el mismo camino, el peirón de San Gregorio, en medio de un paisaje abierto de amplios campos, nos muestra la belleza desnuda de los humildes monumentos a los que el tiempo consigue envejecer lentamente.

En el camino de Ariza que va hacia La Dehesa, podemos encontrar otro peirón de San Pascual, en inestable equilibrio, arreglado y perfilado con cemento, con una hornacina que guarda una baldosa con la imagen del santo.

Otro peirón de San Pascual, también recubierto con cemento, está muy cerca de la balsa de San Sebastián.

El peirón de San Pascual, Santa Águeda, San Luis Gonzaga y la Virgen del Pilar está ubicado a la entrada del pueblo, viniendo de Monreal de Ariza. Es un bello ejemplar de piedra de sillería con edículo de cuatro hornacinas rematado por una cruz sobre una bola de piedra encima del cimacio.

Un esbelto peirón de cemento, también en honor del santo local, vigila el camino de Arcos de Jalón, enfrente de la Fuente Luis.

La ermita de San Pascual Bailón está ubicada en el cerro desde donde la tradición afirma que San Pascual divisaba el santuario de la Virgen de la Sierra cuando pastoreaba los ganados por la zona. Es una amplia ermita de mampostería, presidida por un retablo barroco y cubierta con bóveda de lunetos, con una sencilla espadaña en la fachada, construida en el año 1954.

El campo de Torrehermosa es un terreno suave, ondulado, cerealista, de amplios horizontes. Predominan los extensos campos de trigo y cebada, con excelentes caminos desde que se hizo la concentración parcelaria. Sobresalen del terreno cientos de montones de piedras sacadas de los campos y numerosas parideras. Conserva además el pueblo una dehesa de carrascas.

En La Dehesa, perteneciente a Torrehermosa, pero en el término de Monreal, todavía quedan restos de eras y construcciones, dispersas por el campo. Todos los propietarios de las tierras construyeron numerosas chozas, sólidas casetas de piedra para pernoctar y guardar las caballerías, la paja y el grano. Incluso excavaron pozos para recoger el agua de las lluvias. En la época de la siega, se desplazaban allí para trillar el grano y vivían en La Dehesa durante varias semanas, evitándose de esta forma los largos desplazamientos diarios hasta el pueblo. El conjunto de chozas de La Dehesa es una de las más originales muestras de arquitectura popular adaptada a las faenas de la siega y la trilla de toda la comarca.

Como en otras localidades, el ayuntamiento tiene en propiedad unos campos, llamados Las Rochas, que entrega de por vida a cada nuevo matrimonio del pueblo a cambio de una cantidad anual de dinero. Los viudos sólo conservan la mitad de la finca. Periódicamente se cambian las adjudicaciones para que todos tengan opción a disfrutar de las mejores fincas. Las fincas excedentes son subastadas al mejor postor.