Montón

 

Montón

(Texto parcialmente reproducido de la obra Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, escrita por José Ángel Urzay Barrios, y publicada en Calatayud por el Centro de Estudios Bilbilitanos y la Comarca Comunidad de Calatayud, en 2006.)

Montón era un pueblo amurallado. Conserva algún cubo de la muralla y dos puertas: el Portal Bajo y el Portal de San Roque, en cuya parte superior un balcón con barandilla guarda un retablo del santo; da a la Plaza Nueva, donde está el frontón, construido en los años treinta del siglo pasado, y un caserón con el escudo nobiliario de los Gil de Bernabé. Ha desaparecido La Torreta, probablemente una atalaya de vigilancia. El casco urbano es muy compacto y conserva toda la estructura antigua. Bastantes casas están integradas todavía en la línea de la muralla y en su interior pueden verse las piedras que la forman. Las bodegas debajo de las casas fueron excavadas a diferentes niveles.

La iglesia gótica de La Purísima Concepción ha sido recientemente restaurada. La cubierta es de bóveda de crucería estrellada. Hace muy pocos años un rayo destrozó la torre y alcanzó el órgano.

El emplazamiento de Montón se justifica por la presencia de agua en el Barranco del Lugar. El agua para el pueblo se cogía del arca de la fuente, que todavía está en La Presera, y bajaba hasta la fuente, el lavador y el pilón, que aún se conserva.

El barrio de San Andrés está junto a la carretera en dirección a Fuentes; en lo alto están los restos de la antigua ermita. Se cree que fue el antiguo poblado de Mochales, incorporado a Montón. Se dice todavía:

Montón y Mochales,

un concejo y dos lugares.

En la parte superior del pueblo, escalonadas por el monte, se mantienen bien conservadas varias eras de trillar con sus pajares, magníficos ejemplos de adaptación al terreno. Las Eras Blancas guardan una nevera, ahora cegada, pero fácilmente recuperable. Hay además abundantes hornillos de yeso.

La ermita de Santa Eulalia está junto al cementerio. En la subida se construyó un calvario, cuyas estaciones estaban marcadas por peirones, de los que sólo quedan cinco, uno de ellos, la duodécima estación, formando un bloque para representar las tres cruces. La vista del pueblo desde arriba permite apreciar perfectamente su estructura amurallada.

Al pie de la carretera, en el desvío de Villafeliche, junto a las piscinas que comparten ambas poblaciones, se mantiene en pie la ermita de la Virgen del Pilar.

Desaparecieron dos ermitas, la de San Fabián y San Sebastián, y la de San Andrés.

Quedan restos del molino harinero, que además daba luz a Atea, Acered y Montón. Hubo también fábrica de papel de estraza. Lamentablemente desapareció el mejor puente de piedra sobre el Bajo Jiloca, obra del XVII de un solo ojo, que fue derribado para evitar que hiciese de tapón en las avenidas del río.

El camino que va hacia Miedes y Langa se llama Carramiedes y en sus inmediaciones hay unos talleres de sílex. Al otro lado de la vega, el camino hacia Atea asciende por el barranco de Valdeatea.