Monterde

 

Monterde

(Texto parcialmente reproducido de la obra Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, escrita por José Ángel Urzay Barrios, y publicada en Calatayud por el Centro de Estudios Bilbilitanos y la Comarca Comunidad de Calatayud, en 2006. Este capítulo está firmado al alimón por Jesús Gonzalo Colás y José Ángel Urzay Barrios.)

Monterde está situado en la margen izquierda del Ortiz, que se estrecha al pasar por el pueblo formando La Hoz, un pintoresco y estrecho paso dominado por el castillo, que preside la localidad sobre una colina contigua. El antiguo recinto de la fortaleza fue aprovechado para construir el cementerio. Permanecen en pie los muros y una torre de mampostería. Cerca se alza la ermita de la Virgen del Castillo, de una nave cubierta por bóveda de crucería. Las calles de Monterde se empinan en la zona alta del pueblo, formando un bello conjunto visual desde la carretera. En la zona llana está la iglesia y buenos ejemplares de casas aragonesas. La fuente y el pilón de la plaza son de piedra de sillería. En la parte baja del pueblo se encuentra el abandonado lavadero cubierto.

En la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que data del siglo XVI, podemos apreciar dos estilos: gótico levantino con bóveda de crucería estrellada en el interior y decoración mudéjar en el exterior. La preciosa torre tiene base cuadrada de mampostería con tres cuerpos superiores de ladrillo octogonales con decoración mudéjar.

En Monterde las bodegas se agrupan en el Cerro de las Bodegas, formando un interesante conjunto que permanece en el olvido. Muy cerca está el Cerro del Calvario, en que nos sorprende La Cruz del Calvario, que lleva fecha de 1601. Junto a la carretera está también la nevera, totalmente tapada, pero que sería fácilmente recuperable.

Es impresionante la balsa del molino en el río Ortiz, firmemente construida con piedra de sillería, elevada sobre el nivel del río, una obra hecha a conciencia. Allí aprendieron a nadar generaciones enteras de niños monterdeños. A su lado, el molino muestra sus descarnadas ruinas y conserva parte de su maquinaria.

A unos dos kilómetros, en la carretera de Abanto, se encuentra la ermita de San Roque, de estilo gótico, en las faldas del monte de La Muela, cuya cima está coronada por una cruz de madera conocida como la Cruz de Ortega. De la construcción original del siglo XIII, destacan los arcos apuntados que sustentan la cubierta de madera. Un poco más arriba de la ermita brota el agua en el nacedero de San Roque, en un paraje de gruesos pinos y viejas nogueras. El agua se recoge en la balsa de muros de piedra, ahora rodeada de zarzas y de la que han tomado posesión los juncos. Se aprovechaba para regar los huertos de la ladera que descienden hacia el Ortiz, mediante un sistema de acequias y balsones. Es recomendable detenerse junto a la carretera al pie de la ermita para beber agua del manantial, llamado el Pozo de San Roque.

Las escasas aguas del Ortiz riegan la vega de Monterde, que recibe los nombres de El Cubo, La Vega Alta, La Callejuela, La Vega Baja y Las Correntías. Por la margen derecha iba la acequia de La Solana, de la que se conservan restos de dos acueductos de piedra.

Monterde cuenta con tres cementerios: el cementerio nuevo, el cementerio de la Virgen del Castillo y el cementerio viejo de los Viñales, detrás del cerro del Molino, rodeado por una tapia de mampostería en su base y tapia rojizos, mimetizado sobre el terreno.

Sus tres peirones tienen la particularidad de ser visibles entre si. El peirón de San Antonio está situado en el arranque de la carretera de Llumes, en un paraje llamado El Cabezuelo, junto al Arenal. Era un peirón de ladrillo, ahora remozado a cemento. Las cuatro hornacinas están incrustadas en el grueso pilar prismático, coronado por un tejadillo de doble vertiente. En el cerro de su nombre se levanta el peirón de San Cristóbal, con su enorme cruz. El peirón de San Vicente nos señala el viejo camino hacia Calatayud a través de la Fuente de la Mujer.