Mara

 

Mara

(Texto parcialmente reproducido de la obra Cultura popular de la Comunidad de Calatayud, escrita por José Ángel Urzay Barrios, y publicada en Calatayud por el Centro de Estudios Bilbilitanos y la Comarca Comunidad de Calatayud, en 2006.)

Como en otros pueblos del Perejiles, cuando visitamos el conjunto urbano de Mara, nos llaman la atención los muros y paredes con piedras de yeso, material constructivo que ya utilizaban los celtíberos, según los datos aportados por las excavaciones arqueológicas.

La iglesia de San Andrés, barroca por dentro, presenta ábside y torre mudéjares al exterior. Del antiguo castillo resta sólo un largo muro de tapial y piedras.

De las varias fuentes de Mara, la más sobresaliente de todas es la fuente de hierro de cuatro caños de la factoría Averly, que lleva la fecha de 1887, muy similar a la de Villalengua. La fuente está rodeada por unos plátanos que dan sombra y frescor al lugar. La plaza está presidida por el ayuntamiento, que presenta una amplia fachada con cuatro grandes arcos de medio punto de ladrillo sustentados por pilastras de piedra.

En el casco urbano quedan los restos de dos ermitas. La de Santa Brígida, con el techo caído, fue edificada con la técnica constructiva de arcos diafragma, cuatro en total. Es una obra de mampostería con los arcos de ladrillo. De la ermita de San Roque únicamente resta en pie la puerta y una pared, con los arranques de ladrillo de los tres arcos diafragma.

Debajo de esta última ermita había una importante zona de bodegas excavadas en la roca, entre las que descuella el edificio de la bodega de la familia Domínguez. Vemos un interesante respiradero de bodega con forma de torrecilla terminada en un tejado puntiagudo.

El Cañuelo es una finca que perteneció a dicha familia, situada en la rambla de Ruesca. Se accede a la zona de construcciones a través de un paseo de tuyas. Todavía permanece en pie la espléndida torre, con un palomar en su piso superior, un gran estanque, un pozo de agua, zonas ajardinadas y otras construcciones menores. A la entrada nos recibe un moderno peirón de San Pascual, sin imagen en la hornacina, de estructura muy simple construido con piedra.

La Casa del Platero es también una finca particular junto a la carretera, a la que se accede por una puerta de hierro que ostenta la fecha de 1930. Una espadaña conserva todavía el campanillo de la capilla, que fue bendecida por el propio Obispo de Tarazona en una de sus visitas a la ribera en los años cuarenta.

Hubo un peirón de las Ánimas, enfrente de la cooperativa, ya desaparecido. Detrás está el lavadero, por el que sigue fluyendo la escasa agua del Perejiles.

Cerca de la ermita de San Roque se conserva íntegro un palomar de buen tamaño, que presenta la particularidad de que algunos de sus nidales son cestos y canastos de mimbre colgados de la pared con clavos.

Hubo en Mara dos molinos harineros. De uno de ellos quedan restos del cubo y de la casa, ahora vivienda particular: el otro fue reconvertido en molino eléctrico; es un edificio de piedra de yeso espectacular junto a la carretera, con un palomar en su parte alta. Abundaban los hornillos de yeso en el paraje de Los Hornillos.

La ermita de San Fabián y San Sebastián, patrones de Mara, reedificada, propiedad municipal, es un enclave estratégico, punto de encuentro entre el Perejiles y el Jiloca, que dispone de un manantial y una balsa, a la que acudían los pastores de la zona con sus ganados. Crecía al lado una gran olma, que ya está seca.

La ermita de Santa Catalina desapareció hace tiempo. Entre Miedes y Mara hubo otro pueblo, ya desaparecido, llamado Castejón del Río Miedes, en el paraje llamado El Torrejón o Torrejoncillo.

La banda de música duró hasta los años cuarenta. En los últimos años se reconvirtió en conjunto para actuar en las fiestas de los pueblos. Su último director fue Feliciano Ibarra Domínguez.

Vive la historia en Segeda es un proyecto festivo y cultural que pretende dar a conocer y disfrutar la historia más antigua y universal de Mara: la guerra de Segeda contra Roma, desencadenante de las guerras numantinas, y, sobre todo, origen del cambio del calendario que rige actualmente nuestras vidas. Las fiestas están organizadas por la Asociación Cultural El Portillar de Mara, la Fundación Segeda-Centro Celtibérico y el Ayuntamiento.

La primera fiesta de los Idus de Marzo se celebró en el 2003 el sábado más cercano al 15 de marzo. Por la mañana se organiza un mercado celtíbero-romano con varios puestos. Puede haber ceramistas, troqueladores de monedas antiguas y artesanos diversos. En el punto de información se cambian los euros por las monedas celtíberas. También se habilitan puestos de animación para los más pequeños.

A mediodía se ofrece a los asistentes un plato de lentejas con borrajas, comida que en principio puede parecer extraña, pero que tiene una explicación, pues se ha comprobado que en las excavaciones de Segeda que los celtíberos ya cocinaban esta verdura. Por otra parte, las lentejas eran consumidas por los romanos preferentemente al finalizar el año para tener buena suerte el año entrante.

En la representación teatral de la tarde el senado romano envía a Nobilior como cónsul para guerrear contra los celtíberos de Segeda. Más tarde un grupo interpreta música celta. En el intermedio se enciende una hoguera con la reproducción de los ritos celtas y todos bailan a su alrededor. La organización pone el vino para acompañar a los embutidos y carnes que cada cual ha llevado por su cuenta a las brasas.

Las fiestas de la Vulcanalia se celebran desde el 2002 el domingo más cercano al 23 de agosto. Conmemoran la victoria inicial de Segeda contra Roma ese día, fecha que fue considerada gafe desde entonces por los romanos. Por la mañana hay mercado celtíbero, como en los Idus de marzo. Además se preparan actividades infantiles y deportivas, relacionadas con la cultura celtíbera, como tiro con arco y con lanza. Se organiza un concurso de comida celtíbera, en la que no pueden entrar los productos venidos de América. A media tarde hay una escenificación de la batalla de la Vulcanalia.

El último fin de semana de septiembre, se organizan unas Jornadas de Puerta Abiertas a las excavaciones de Segeda.