De romerías

De romerías

Cuenta la comarca de Calatayud con innumerables ermitas dedicadas a otro abundante número de santos. En casi todas poblaciones se rinde culto a sus venerables protectores, y es un sinvivir de romerías las que tienen lugar desde el mes de enero, caiga nieve, granizo o chuzos de punta.

Desde la Asociación Torre Albarrana, siempre pendientes de tan interesantes tradiciones, hemos asistido durante el pasado fin de semana de este recién estrenado 2018, a algunas de las romerías que se celebran en los alrededores de Calatayud, dedicadas a San Antón y a los santos mártires Fabián y Sebastián.

Todas tienen sus peculiaridades al igual que las ermitas que albergan, o no, por ese día a los santos venerados.

La Vilueña. San Antón.

En La Vilueña hacen hogueras al punto de la mañana, una por grupo, las cuales, después de la misa y de repartir las corruscas bendecidas, servirán para preparar un suculento almuerzo con los manjares de la tierra: chorizos, chuletas… ¿El santo? San Antón que, sobre las once, sube en coche con el cura.

Abanto. Santos Fabián y Sebastián.

En Abanto, Mara y Torralba de Ribota las primeras romerías se dedican a los santos Fabián y Sebastián, en cada caso con más fervor al uno que al otro, pero en ese celestial terreno no vamos a entrar.

Mara. Santos Fabián y Sebastián.

En Mara, después de la misa celebrada en la ermita por supuesto, se reparten sardinas roñosas y vino con panetes bendecidos que, según la tradición, corren a cargo de los fiesteros, y hasta hace no mucho tiempo de quienes hubiesen contraído matrimonio durante el último año en el pueblo.

Torralba de Ribota. San Sebastián.

Muy reseñable en Torralba de Ribota el Baile del Villano que se desarrolla por las calles de la localidad, después de todas las celebraciones y comidas habidas en la ermita y sus alrededores, donde los más atrevidos bailan una bandera de respetable tamaño al son de una repetitiva melodía interpretada por la charanga. Por cierto, San Sebastián espera pacientemente en la calle a que el público participante baje de su ermita, en la que evidentemente brilla por su ausencia, para ser conducido en procesión a la iglesia.

Torralba de Ribota. El Baile del Villano.

Estaríamos encantados de haber podido asistir a todas las manifestaciones festivas que este fin de semana se han realizado en la comarca, pero el tiempo no da más de sí. Qué sirva pues esta entrada como reconocimiento a tan destacadas y participativas tradiciones como son las romerías y, especialmente, a todos aquellos que se esfuerzan día a día por mantenerlas y divulgarlas.